11VA. JORNADA

Su esposa narró los padecimientos y pidió justicia por el dirigente y por los 30.000 desaparecidos

DECLARARON LOS ÚLTIMOS TESTIGOS DE LA CAUSA BAZÁN
“AVELINO BAZÁN – MUERTE BLANCA”

Familiares de Avelino y otras víctimas durante la audiencia
(Fotografía: Diego Martínez)

Ayer jueves 16, en el último tramo de la causa Bazán, ante el Tribunal Oral Federal y en el marco del primer juicio por delitos de lesa humanidad, testimoniaron víctimas directas de la represión en El Aguilar.

En primer término lo hizo, la esposa de Avelino Bazán. Olga Ovalle de Bazán, en silla de ruedas, con una notable entereza relató a los jueces René Casas, Mario Juárez Almaraz y Daniel Morín, detalles de la vida laboral y sindical de Avelino Bazán, así como las circunstancias referidas a su primera detención ocurrida el 29 de marzo de 1976, su cautiverio en la cárcel de Gorriti y en el Servicio Penitenciario de La Plata y su posterior desaparición en 1978.

Recordó que Bazán comenzó a trabajar en Mina El Aguilar en 1947 como jornalero y que en 1958 fue elegido Secretario General del Sindicato de Mineros de El Aguilar, en una asamblea general en la que había estado ausente. Destacó la mujer el compromiso de Bazán con los obreros de El Aguilar y su constante preocupación por los sueldos bajos y las condiciones de trabajo, en particular en los socavones. Refirió que en 1970 Bazán se retiró de la empresa minera y se radicó en Jujuy donde se vinculó laboralmente con el Ing. Snopek, con quien militó en el Partido Justicialista. En 1973 Bazán fue designado Director de Trabajo de la Provincia, y estando en esa función le fue requerida su intervención para mediar en “El Aguilarazo”. Luego ocupó una Secretaría y finalmente ejerció la Dirección de Tierras Fiscales, refirió la testigo.

El 29 de marzo e 1976 fue detenido en su oficina de trabajo ubicada en el Ministerio de Bienestar Social. “Ese día antes de salir al trabajo me había dicho que volvería un poco tarde porque los militares querían conocer qué hacía en Tierras Fiscales” recordó Olga Ovalle y acotó que a las 14:30 llegó a su domicilio una compañera de trabajo de Avelino y le dijo que Bazán había sido detenido pero no sabía a dónde lo habían llevado y que tenía que averiguar.
Junto a su cuñado Necenio Bazán inició un raid para conocer dónde estaba su marido. Del Regimiento 20, se dirigió a la Seccional 1 de Policía y de allí a la Policía Federal. En ningún lugar le dieron respuesta. Finalmente, alguien les sugirió que podía estar en el Penal de Gorriti, a donde se dirigieron Ovalle y su cuñado. “Pregunté por mi esposo, me dijeron que no estaba. Justo salió otra persona, era Vargas” dijo y acotó que este ordenó a un oficial que se fijara en unos cuaderno y ahí encontraron a Bazán.
El dirigente estuvo detenido incomunicado en Gorriti. De hecho, Ovalle, sólo pudo visitar a su esposo una vez y por un lapso de 5 minutos. En ese breve tiempo, Bazán le dijo que hablara con la Secretaria del Gobernador Snopek para que pudiera cobrar un dinero para sobrevivir durante su detención.
Narró que en el mes de octubre se dirigió al Penal, y cuando llegó y al preguntar junto a otras mujeres por sus familiares presos, les dijeron “aquí no hay nadie, retírense”. “A dónde los llevaron? era nuestra pregunta. Fue una nueva pena para mí y mi hijita Miriam”.
Al día siguiente se enteró por los diarios que los detenidos de Gorriti habían sido trasladados a la ciudad de La Plata. Ovalle recibió correspondencia de su marido “me decía que me quede tranquila que estaba con los compañeros de Mina El Aguilar”.
Ovalle tenía un kiosko que le sirvió de única fuente de ingresos. mientras duró el cautivero de Avelino. “Yo quería ver a mi marido, pero los recursos no me alcanzaban, entonces ahorré y en diciembre para Navidad nos fuimos a Buenos Aires”.Pudo ver a su esposo en la Unidad Nro 9 de La Plata; allí Bazán le dijo “no te preocupes, pronto se va a solucionar y voy a volver a la casa y me pidió que me cuidara y cuidara a mis hijas”.
El 20 de julio leyó en un diario que Bazán había salido en libertado junt a otras personas. El 7 de agosto alrededor de las 23:00 horas Bazán llegó a Jujuy.
Tras estos acontecimientos, el dirigente buscó trabajo sin éxito y resolvió que “lo único que podía hacer era sacar un préstamo en el banco para emprender algún negocio o iniciarse como taxista.
“El 26 de octubre teníamos que presentarnos en el banco para retirar la plata”.
El 25 de octubre, Bazán salió pasada las 18:00 horas de su casa, le había prometido a su esposa regresar temprano para cenar y luego ir al cine. Pero no retornó. Ese día, en un clima de desconcierto por la ausencia de Bazán, su señora se presentó al Banco, perono pudo retirar el dinero, sino estaba su marido.
Tras esto, comenzó nuevamente la búsqueda de Avelino en la Central de Policía, en el RIM 20, en la Policía Federal, sin obtener respuestas. También presento un habeas corpus. Nunca más supo de Bazán.
Olga Ovalle relató que días previos a la desaparición, había advertido la presencia extraña y sistemática en derredor de su casa de un hombre de piloto marrón que todos los días iba a comprar golosinas al kiosco que atendía su hija en la casa. Un día Olga Ovalle lo atendió y este le dijo que era distribuidor de mercadería y que vendía en Mina El Aguilar y conocía a Zurita, el Jefe de la Seccional de Tres Cruces de la Cia, pero al consultarle sobre Bazán, dijo no conocerlo, lo cual llamó la atención de la mujer. Tras este episodio fue advertida por un vecino: “tenga cuidado, este es un agente de inteligencia”, cuyo apellido era Castaño. Esta situación Ovalle comunicó a su marido y él le respondió que no conocía al hombre y que “seguramente pensarán que estoy haciendo reuniones”.
“Usted sabe cómo he vivido estos años? interpeló al Tribunal conmovida Olga Ovalle y pidió justicia “por todos” y condena para “esas personas que han hecho el mal”. “Quiero justicia por las 30 mil personas detenidas desaparecidas y que digan a dónde lo llevaron a mi marido, donde está para poder ponerle una flor y rezarle”.
Insistentemente Ovalle intentó conocer el paradero de Bazán yendo al Regimiento 20, hasta que un día se encontró con una mujer que buscaba un familiar y que pudo leer unos expedientes. En uno de ellos decía ”Avelino Bazán – muerte blanca”.
“Hemos sufrido mucho, mi familia y todas las personas que han perdido a sus seres querido” resaltó la mujer y finalizó diciendo “se que mi esposo está aquí, que está escuchando lo que estoy declarando, quiero justicia para él y para todos los que han sufrido en estas causas”.
Durante su testimonial la mujer recordó los maltratos de Bulacios en el Regimiento 20, el cinismo del Obispo Medina que mientras la tranquilizaba diciéndole que “ya se iba a solucionar”y por otra parte pedía a otros obreros delación para que inculparan a Avelino Bazán. También recordó el compromiso con el peronismo de Avelino, su obra sindical, los múltiples beneficios que gestionó para los trabajadores y que siendo diputado provincial se opuso a un aumento de dietas que habían impulsado sus pares en la Legislatura.TELESFORO ZURITA, UN TESTIGO CUESTIONADO

En la audiencia de ayer, testimonió también Telésforo Zurita, Jefe de la Sección Tres Cruces de Mina El Aguilar. Dijo que el día del golpe de Estado se cortó la luz, el teléfono y los caminos y que no tenía comunicación con otras secciones de la Mina. Señaló que durante esa época trabajó normalmente, que nunca recibió ninguna orden de la empresa, que no vio detenciones y que Gendarmería tenía su propio vehículo.
Afirmó que el ingreso a la mina estaba a cargo de un sereno y que era prácticamente libre. Sus expresiones fueron radicalmente distintas y contradictadorias, respecto de lo narrado por los testigos, víctimas directas de la represión.
Sus afirmaciones breves, parecieron no responder a la verdad y además tuvo una evidente reticencia a brindar información. De la única detención que tuvo conocimiento, después del Golpe, fue de la de Bruno René Díaz que prestaba servicios en la Seccional Tres Cruces de la compañía. Dijo que comunicó “ese faltante” a la empresa y que creía que había sido detenido por Gendarmería.
Zurita al ser consultado sobre el 24 de marzo de 1976 dijo que notó movimientos de vehículos particulares, de empresas, que pasaban para La Quiaca, Abra Pampa, que le había llamado la atención pero que no se enteró de detenciones.,.
En su olvido selectivo, no pudo recordar a sus jefes directos, solo mencionó a unos contadores Gómez y Gorostiaga y al Jefe de Gendarmería Jorge Borges Do Canto, con quien –manifestó- sólo se saludaban.
Al respecto cabe indicar que la Fiscalía ad hoc solicitó un careo de este testigo con otros que nombraron a Zurita y que brindaron información que se contrapone con la vertida por este. Finalmente fue rechazado el careo y la Fiscalía solicitó que se remitan sus declaraciones al juzgado y se le impute falso testimonio.
VENANCIO CÁRDENAS: “QUERÍAN ANIQUILAR AL SINDICATO”
Venancio Cárdenas, fue otra de las víctimas de la represión en Mina El Aguilar. Fue detenido el 24 de marzo, a las 11 de la mañana, mientras estaba reparando un camión Sterling en su lugar de trabajo. “Me bajé del camión y al tocar el piso me dí vuelta y ví a dos jefes Hugo Lorenzo y Carlos Zimerman”, relató. Detalló que fue detenido por tres gendarmes que le cruzaron los brazos por la espalda y le comunicaron que estaba disposición del PEN. Preguntó por qué, no le dieron explicaciones y lo subieron a una camioneta de la empresa. Fue trasladado a “La Cortada” a 2 km de la sección El Molino de la Mina El Aguilar., luego fue llevado a la Comisaría donde pudo ver a otros compañeros detenidos, algunos que habían sido traídos desde la Veta Mina. Todos estaban desconcertados, no entendían lo que estaba ocurriendo.
En ese contexto Cárdenas vio que estaba detenido un chofer de la empresa de apellido Leales, pero que fue liberado pocas horas después, tras una charla que tuvo la esposa de Leales -partera de El Aguilar- , uno de los directivos de personal, Alfredo Arzuaga y el Jefe de Gendarmería. Borges Do canto. Pocas horas después de este episodio que transcurrió en la Comisaría, el chofer fue puesto en libertad. “Después que lo liberaron a Reales de esta forma, yo pensé que la empresa tenía algo que ver”, afirmó Cárdenas.
Esa noche, relató “no nos dejaron dormir, nos pateaban las celdas, nos decían que éramos subversivos, que ahora el país tenía las botas bien puestas”.
Al día siguiente los llevaron en camioneta hacia Tres Cruces. “Nos dijeron que pongamos las manos detrás de la nuca y que no hagamos ningún movimiento, ni nos demos vuelta, porque nos iba a meter bala”, relató.
En Tres Cruces encontraron a otros presos que habían sido trasladados desde La Quiaca. Allí almorzaron, con “vales que les dio Zurita (Jefe de la Seccional de Tres Cruces de la empresa) y posteriormente fueron trasladados a Jujuy. Estuvieron en un primer momento en el Regimiento 20 y después fueron llevados a la Cárcel de Gorriti, donde fueron dispuestos en celdas individuales e incomunicados.
Relató que vio a Bazán en el penal y que fue sometido a un interrogatorio por personal del Ejército, donde el tema central fue Bazán. “Querían que les diga que relación tenía yo con Bazán. Yo lo conocía desde chico porque mis padres vivían en El Aguilar”, dijo y agregó “también me preguntaban qué libros tenía Bazán en su casa, si tenía armas en el Sindicato. Nunca en El Aguilar alguien tuvo armas” expresó.
En ese interrogatorio le preguntaron también sobre la peligrosidad de Bazán. “Era todo lo contrario, era un hombre bueno y justo” expresó y recordó que Bazán le había enseñado que “para ser un buen dirigente hay que ser un buen obrero y para ser un buen político hay que empezar por la familia, haciendo una democracia en la casa”.
Peguntas de ese tipo le fueron realizadas en otro interrogatorio que estuvo a cargo de efectivos de la Federal. “Me insistían para que diga que Bazán tenía armas, pero al contrario Bazán era un hombre al que no le gustaba la violencia, era un trabajador honesto, de palabra, enfrentaba a la patroal scon decisión, sin violencia y menos con armas”.
Dijo también Cárdenas que durante su cautiverio en Gorriti sintió alaridos de un cuñado de Bazán, José Ovalle, a quien vio a través de una mirilla, pasar cabizbajo y llorando después de haber sometido a un interrogatorio donde había sido torturado.
Refirió como fueron expulsadas de Mina El Aguilar las mujeres y los hijos de los detenidos. Relató que su familia tuvo que refugiarse una parte en Humahuaca y otra en Jujuy.
También contó que su mujer y las mujeres de sus compañeros presos fueron a ver al Obispo Medina “y les salió con un disparate, les dijo que ellas sabían como ganarse la vida”.
Mientras estuvo preso pudo ver una sola vez a su hijito de 9 añós, “fue un dolor muy grande que mi hijo me viera así” afirmó.
El 6 de agosto fue liberado junto a otros compañeros de El Aguilar,. Al salir del penal se dirigieron a la Parroquia Santa Teresita y allí se despidieron.
Narró Cádenas que posteriormente se encontró a Bazán en una calle del microcentro, y que intentó abrazarlo, pero Bazán le dijo que “no te comprometas, andá no más, porque me están siguiendo. Desde entonces nunca más lo ví”.
Contó el testigo que tras su cautiverio, la vida le resultó difícil. “Nos sentíamos perseguidos, como si el poder militar estuviera sobre nosotros todo el tiempo”. Esta sensación se extendió incluso hasta la primera etapa de la recuperación democrática. “Después que salió el “Nunca más, me sentí más seguro. Pensaba que era una seguridad, que un golpe nuevo no iba a proceder de la misma manera”.
Cárdenas no pudo volver a El Aguilar, porque la empresa los expulsó. En efcto, tras su cautiverio, la compañía les dio un certificado de trabajo donde decía que se habían retirado voluntariamente de la empresa. Afirmó que la compañía “prestó vehículos y facilitó todo” para que pudiera ejecutarse el plan represivo.
Es más, interpretó, que Arzuaga el Jefe de Personal de Mina El Aguilar “preparó, tal vez con los jefes de reparticiones, la lista de detenidos. Querían destruir, aniquilar el sindicado de Mina El Aguilar, que no existiera ningún dirigente con fuerza y talento”.

SIN INFORMACION RELEVANTE
También en el debate declaró José Carlos Ovalle, hermano de uno de los detenidos de El Aguilar que sufrió tormentos en el penal de Gorriti. Ovalle, cuñado de Avelino Bazán, recordó el perfil del dirigente que “siempre se dedió a la defensa de los más humildes”, pero no pudo aportar información relevante, ya que cuando sucedieron los acontecimientos que se ventilan en la causa, vivía en Buenos Aires.Mario Fernando Sosa: “La Empresa me envio nota de despido por abandono de trabajo”
En un nuevo testimonio que tiene muy pocas diferencias a las del resto de sus compañeros, Sosa conto que a las 8.00 de la mañana del dia 24 de marzo de 1.976 lo llevan preso en una camioneta de la Empresa Aguilar hasta la Comisaria, luego el traslado al Escuadron 21 de Gendarmeria Nacional de La Quiaca. Al dia siguiente lo trasladan a Tres Cruces donde esperan la llegada de los otros que traian desde El Aguilar. A todos se les dio de comer , a unos en una pension y otros en el Hotel del pueblo, desconocía quien pago los almuerzos pero dejo entrever que el Jefe de la Seccion Tres Cruces de la Mina estaba enterado de todo. El trayecto continuo hasta San Salvador de Jujuy al RIM 20 y de allí al Penal de Gorriti Pabellon 5 donde quedan incomunicados. Mario Fernando Sosa había sido delegado del Taller de vehículos chicos en 1973(Aguilarazo), por eso pudo confirmar que los vehiculos de la Empresa eran de línea Chevrolet salvo los dos que usaban los Gerentes (Ford). Todas las camionetas tenían un circulo que enmarcaba un numero, por ejemplo” la número 53 la manejaba un gendarme” dijo. Como en todos los casos, su familia fue desalojada de la casa que ocupaban, cargadas sus muebles en un camión de la empresa y dejados en alguna ciudad de la provincia.
En el penal de Gorriti vio a Avelino Bazan a quien conocía desde hacia tiempo. Cuando recupero la libertad, personal del ejército les dice que no quieren ni siquiera verlos pasar. La empresa minera le envió una nota de despido por abandono de trabajo.
ROBERTO TRONCOSO: “ERAN SERES HUMANOS PERO DE OTRA CATEGORÍA”
Asi describió Roberto Troncoso la diferencia en la convivencia en Mina Aguilar. Diferencia siempre existió entre obreros y personal categorizado pero acentuada fuertemente a partir del arribo de Eduardo Lopez como Jefe de Personal. Hasta entonces los problemas de la Mina se solucionaban en paritarias a veces en la propia Mina o en la Direccion de Trabajo. Describio el aislamiento que sufrían sobre todo los mineros, ya que para tramites en la ciudad no les daban permiso y debían hacerlo sus esposas. Un régimen de trabajo exigente pero que contaba con la colaboracion de los obreros, pero con la llegada de Lopez, empieza a surgir el malestar que finalizara en el denominado Aguilarazo. “ Organizamos una marcha a pie para llegar a la capital pero el entonces gobernador Horacio Guzman la hizo detener en Maimara y nos prometió que el se ocuparía del problema y que nos haría pagar los días de huelga, nada de eso paso y por eso seguramente perdió las eleciones en El Aguilar”.
Troncoso es detenido el 25 de marzo de 1974, en ocasión de no poder viajar a BsAs por tramites propios de su cargo como Secretario de Obra Social. No había transporte ese dia hacia el Sur pero si pudo volver al Norte, al llegar a Tres Cruces pidió al Jefe de esa sección un vehiculo para llegar a la Mina, quien en vez de responderle llamo a Gendarmeria avisando que el se encontraba alli, por lo que inmediatamente acuden a tomarlo prisionero. De allí lo trasladan a la Comisaria de la Mina. En Jujuy estuvo 72 hrs en la Policia Federal donde fue interrogado por personal del Ejercito y recuerda al oficial Braga “el caracortada”. Luego fue trasladado a la Penitenciaria de Gorriti incomunicado en el Pabellon 5. Recuerda también la noche cuando escuchaban los gritos de los Hermanos Tilca y que no los vieron mas. En el Penal los interrogatorios eran de noche y los hacia Braga y un oficial de Gendarmeria. Troncoso fue uno de los mineros trasladados hasta el Penal de La Plata de donde recupepro su libertad el 12 de enero de 1977. Su esposa le conto el maltrato de Braga en el Ejercito cuando iban a pedir por ellos. Tambien menciono tramites que ella realizo ante el Ministro del Interior de la Nacion (Albano Harguindeguy) y al Ministro de Gobierno de Jujuy( Lopez Iriarte). Otra afirmación del testigo victima es de la estrecha relación entre la Empresa y Gendarmeria Nacional
Frente a esta declaración, la Fiscalia solicito la comparencia de Ernestina Caiguara de Troncoso, su esposa, pedido aceptado por Defensa y ordenado por el TOF. Y se considero que el señor Troncoso debía permanecer en el Juzgado.
ELEUTERIO ZAPANA: “EN MI PRONTUARIO NO FIGURA MI DETENCIÓN”
Fue hecho prisionero el 24 de marzo de 1976 al mediodía, se refiere permanentemente a los golpes que recibió y recuerda al Alferez de Gendarmeria que recomendaba a los gendarmes golpearlo ante el menor movimiento en el traslado entre Aguilar y Tres Cruces, recorrido que continua como el descripto por sus compañeros por Rim20 en Jujuy, Policia Federal y Penal de Gorriti. Describe a quienes lo interrogaron como al Cte Borges do Canto en mas de una ocasión y de un Oficial Militar. Dice que mientras lo controlaba personal de Gendarmeria el maltrato era permanente mientras que personal de Penitenciaria era mas amable.
Tambien recuerda el gesto del Obispo Jose Maria Marquez Bernal de Hummahaca que una vez que llego a vsitarlos a la cárcel, anoto los nombres de todos para comunicar a sus familias.
SEVERINA TORRES DE ROMITI:”CUANDO LLEGUÉ A MI CASA ENCONTRÉ TODO REVUELTO”
“Volviamos de vacaciones, teníamos dos hijos pequeños y estaba embarazada de 8 meses y medio, subieron al colectivo gendarmes y se llevaron a mi marido, al llegar a la Mina los vecinos nos llevaron a dormir a su casa porque la mia estaba toda revuelta”. A los pocos días le informa la Empresa que un camión hara el traslado de sus cosas pues deben abandonar la Mina. Ya en Jujuy
Se dedico a conseguir permiso para visitar a su marido sobre todo porque necesitaba que conociera a su hijita recién nacida. Conto que el Cnel Bulacios las atendía, a ella y las demás esposas, afuera no en una oficina.
Finalmente, cuando consiguió permiso para encontrarse con su esposo solo fue por cinco minutos.
ERNESTINA CAIGUARA DE TRONCOSO: “LOS DEL AGUILAR SO LOS PEORES”
Asi recuerda Ernestina que el Tte Braga les decía cada vez que ella junto a las otras esposas de mlineros, iban a pedir por sus esposos. Cuenta cuanto dolor sufrieron ella y sus hijos por la discriminación que eran objeto ya que la empresa se ocupaba de que nadie ayude a las familias expulsadas. Envio notas al Ministro del Interior de quien nunca recibió respuesta y al Ministro de Goberno de Jujuy solicitando traslado en su trabajo(Registro Civil) y pidiendo por su esposo. De allí recibió contestación solamente referida a su trabajo. Esas notas fueron adicionadas como prueba a partir de ese momento. Ante la consulta de fiscalía de que manera se entera que quien las atendía era Braga, ella contesto que asi se lo hicieron saber los soldados que las recibían en el RIM20.
ROBERTO TRONCOSO: nuevamente frente al Tribunal
Continuaba en el Juzgado y tal como se lo habían solicitado el TOF, al testigo victima Roberto Troncoso, que pasa nuevamente frente al Tribunal a fin de cumplimentar lo solicitado por la defensa de Mariano Braga: en una declaración realizada en etapa previa al Juicio, había referido no estar seguro, no recordar los nombres de sus interrogadores. En la presente Audiencia menciona algunos con claridad. Leida la frase que la Defensa solicitara, comienzan las repreguntas. El abogado de la Defensa, Dr. Vitellini le formula “quien le dijo que nombrara a Braga” ante lo que la Sala reacciono con abucheos y el Presidente del Tribunal en forma inmediata solicito un trato respetuoso de parte del abogado, quien se vio obligado a reformular la pregunta. Este desliz de la Defensa permitió a la Querella solicitar al TOF un “llamado de atención”.
Finalizo asi esta larga jornada de testimonios, la primera en tener a tres mujeres como protagonistas
Para mañana viernes 17, se esperan 6 testimonios que iniciaran la Causa” Luis Aredez y otros”. El Tribunal informo que se dio lugar a la solicitud de interconsulta medica para el imputado Jose Eduardo Bulgheroni que deberá comparecer a partir de la Audiencia N° 12.

Producción: María Inés Zigarán, Silvia Martínez
p/ EQUIPO DE COMUNICACIÓN DE APOYO A LOS JUICIOS

10MA. JORNADA DE AUDIENCIAS

“Señores jueces: queremos justicia”, expresaron los ex mineros de El Aguilar que declararon hoy

Otra audiencia que marcó el dolor y sufrimiento que vivieron las víctimas testigos ex mineros de la Compañía Mina Aguilar, los relatos y los recuerdos que suplican  justicia a 36 años del accionar de las fuerzas represivas en Jujuy en complicidad con la empresa minera.

El debate se abrió con el testimonio de Santiago Quispe por video conferencia desde el Tribunal Oral de Salta. El testigo, ex minero, fue detenido el 24 de marzo de 1976. “Quiero la verdad, que se haga justicia” así inició su relato ante el TOF de Jujuy.

Fue detenido en su domicilio en El Aguilar a las 14,30 por policías de civil que le dijeron que el comisario quería hablar con él, que quería hacerle una pregunta. No le presentó orden de detención. Salió de su casa y a metros, dos gendarmes con armas levantadas le dijeron: ”tenemos órdenes de disparar”.

Recordó que antes de subir a la camioneta tropezó, pensaron que quería escapar y lo apuntaron los gendarmes. Al otro día a las 9 los trasladan a La Quiaca. El traslado fue en vehículo de la Compañía El Aguilar conducido por gendarmes. En el trayecto, Quispe escuchó que los gendarmes hablaban por radio y decían: “tienen que ir a Tucumán, hay que llevarlos al playón de fusilamiento”.

Llegaron a San Salvador de Jujuy, al  RIM 20: “Nos bajaron y llevaron a un paredón, vendados y manos atadas, hicieron un simulacro de fusilamiento, estuvimos una hora en el paredón”, relató. Luego por la noche los llevaron al Servicio Penitenciario de Gorriti. “Nos dieron un calabozo donde teníamos que estar parados, lo llamaban “La gotita”. Porque caía una gotita, y al otro día tenia hasta la rodilla el agua”.

En la cárcel pudo ver a Bazán, Arédez, Snopek, Moisés, Guzmán, Bejarano, Rodríguez, Frías y varios compañeros, también habían detenidos de Ledesma como Filliu, de San Pedro. Quispe sostuvo “fueron  tres meses bastante duros”.

En el penal fue interrogado por “gente de civil”.  “Me sacaban a la noche, me preguntaban por la huelga del 73” (el Aguilarazo). Le mostraban fotos de la huelga. En este sentido el testigo dijo “la empresa me denuncio por eso”.  Quispe no pertenecía a la comisión directiva del sindicato, era afiliado. Destacó que hizo de delegado pero no había sido nombrado. “Me hicieron todos los cargos como a los dirigentes. Me gustaba el gremio”, expresó. Había participado de reuniones por paritarias y también en la discusión del sábado inglés, recordó.

Durante su detención recordó que: ”un día, Monseñor Medina, ofició una misa, nos  confesó, y le conté”. Al otro día me llamaron por la confesión. Al ingresar al penal estuvo incomunicado como relataron varios testigos anteriores. A su familia volvió a verla después de dos meses.

“Usted pisó un charco”

El 6 de agosto lo liberaron. “Me presenté a las 24 horas ante el Coronel Bulacios. Me sacó una carpeta, sabían todo. Me dijo: “Ud. no tiene que volver más. Le doy 24 horas para que se vaya de la provincia”. Quispe le dijo cómo iba a trabajar después de la detención a lo que Bulacios le dijo “usted tiene los zapatos limpios, pisa un charco, ¿qué hace? Los limpia y sigue”.

La empresa le dio un certificado de trabajo y Quispe abandonó todo. Se fue a Salta a trabajar y no pudo.  Relató que se presentó por un trabajo y reunía las condiciones para la tarea que necesitaba la empresa. Pero una de las personas abrió un cajón y sacó una lista y le dijo “usted era gremialista”. A pesar que le dijo que no, le dio la pauta que estaba “marcado”.

El certificado que recibió de la empresa decía “retiro voluntario” se lo entregaron en las oficinas de la empresa en la capital jujeña. Quispe afirmo que “lo debe tener aún entre sus papeles”

Ante las preguntas de la fiscalía sobre hechos de violencia en el Penal, Quispe recordó que el Dr. Aredez lo sacaron –de la celda- escuche gritos”, dijo. “Uno se acostumbraba a los gritos, sentí gritos de una mujer. A los 3 días nos enteramos que por el diario alguien leyó que se había querido fugar”.

Otro testimonio más que marca el miedo instalado en la sociedad para denunciar estas detenciones ilegales.

“Bazán era mi compañero, era muy leal”

El segundo testigo que declaró en la audiencia de hoy fue Ángel Rozo, ex minero de avanzada edad, con mas de 80 años y con toda su voluntad brindó su testimonio con la esperanza de que se haga justicia y conocer la verdad.

Rozo fue detenido el 24 de marzo de 1976 a las 7,30 de la mañana cuando se preparaba para ir a trabajar. “Abrí la puerta de mi domicilio me encuentro con dos gendarmes. Me agarran y me dicen que los acompañe”.

Rozo era capataz de la Compañía Aguilar y tenía a su cargo las llaves, y por la situación entrego las llaves a la gendarmería. Fue llevado al destacamento de la policía El Aguilar y allí encontró a Bejarano, Cruz, Guzmán y llego también su señora que trabajaba en el establecimiento minero y estaba haciendo horas extras. “Nos subieron a una rural de la compañía y los trasladaron a La Quiaca a Gendarmería. Luego fueron trasladados a Jujuy y llegaron a las 1.30 de la madrugada al RIM 20”.

Luego son trasladados al Penal de Gorriti, lo llevaron al pabellón 1 y se encontró con Moisés, Snopek, Izzeta, entre otros. Varios días estuvo incomunicado, sin recibir comida, sin saber de su familia.

“Me llevaron a una oficina me preguntaron por Avelino Bazán “era mi compañero de trabajo, muy leal”, relató con mucho sentimiento por la desaparición de Bazán.

En otra parte de su relato dijo que en el servicio penitenciario estaba Vargas y Borges Do Canto “quien fue el que ordeno nuestra detención en El Aguilar a 30 compañeros, yo quede en Gorriti y a otros los llevaron a La Plata, tirados y maniatados en un avión”, describió.

¿Qué le hicieron a Bazán?

Fue liberado el 6 de agosto, “pasaron dos  años de mi libertad condicional, no salía por miedo, susto, en la esquina de mi casa estaba parado un personal de investigaciones”, contó que luego caminando por la calle Patricias Argentinas lo vió a Bazán, y le dijo: “¡hola, petiso, cómo andas!, a lo que Bazán respondió: “Negro, andate y no hables más porque estoy vigilado”. Desde ese día no volví a ver nunca mas a Bazán”.

Rozo se quebró pidiendo justicia al tribunal “Señor pido que se haga justicia, porque Bazán no puede desaparecer asi, ¿qué le hicieron a Bazán?”.

Luego continuó relatando la detención de su esposa, quien fue la única mujer detenida en este operativo en El Aguilar, “los causantes de este operativo no pensaron que tenia tres hijos, una estudiando en Córdoba y dos hijos en El Aguilar abandonados, y gracias a la voluntad de mis compañeros, amigos los salvaron”, relató con el dolor la impotencia frente a la injusticia que vivió.

“En la cárcel nos dejaron 20 días con la misma ropa de trabajo de la compañía, sin poder higienizarnos”. Las autoridades del penitenciario no dejaban entrar nada.

Rozo no pertenecía a la comisión directiva del sindicato de El Aguilar, su esposa  Marcelina Guzmán de Rozo y su cuñado Efren Guzmán sí pertenecían a la entidad gremial.

Destierro, desarraigo  

Después de su libertad “no volví mas a el Aguilar, porque gendarmería nos dijo que no teníamos entrada”, sostuvo.

Luego Rozo relato que cuando pidió a la empresa la cesación de trabajo, ya que tenia 30 años de servicio, figuraba que “había renunciado”. Después  al buscar  para trámites ese certificado le salía que” había  cobrado la indeminización graciable”, que “no cobramos “, dijo

Asi también su esposa estuvo detenida 20 dias, y cuando salió en libertad el comandante Borges Do Canto “la obligó a renunciar a la empresa, después de 25 años de servicio”, relató.

Ante las preguntas de la Fiscalía sobre si había visto a Vargas en el Penal, contesto que “a Vargas lo oí nombrar, eran cobardes, nunca mostraban la cara”, sentenció.

“Me trataron peor que a un asesino y yo solo era un trabajador”

En tercer lugar declaró Luis Ramón Romiti, también obrero de la Mina El Aguilar, quien contó el circuito de detención que los testigos anteriores explicaron, desde su lugar de trabajo lo llevaron al destacamento de Gendarmería que se encontraba dentro de los predios de Mina El Aguilar, de ahí a La Quiaca, luego a la Policía Federal, y finalmente al RIM 20 y de allí al Penal de Gorriti.

Romiti describió las condiciones inhumanas de detención, no les daban de comer, no les daban agua: “No podía dormir, no podía hablar con nadie, me trataron peor que a un asesino y yo solo era un trabajador”. Romiti era delegado del Sindicato de Obreros de Mina El Aguilar.

“Me hicieron mucho mal, yo no sabía por qué estaba ahí, me preguntaron si era terrorista, o del ERP, si conocía a Bazán, me querían hacer firmar una declaración ya escrita acusando a Bazán, y yo no firmé”

“Me pregunto ¿por qué me hicieron esto?, si yo era un minero, trabajaba en el socavón”. Contó que durante su detención en el penal de Gorriti un obispo “me dijo que diga que soy terrorista”.

Justicia Señor Juez, Justicia

Por último brindó su testimonio Demetrio Mendoza, que era delegado de la Seccional Hospital de la Mina El Aguilar, donde lo detienen gendarmes quienes le atan las manos con alambre, de allí lo llevan a La Quiaca donde estuvieron, junto a otros detenidos, toda la noche en el techo del escuadrón. Al otro día lo llevan al RIM 20, y al día siguiente al Penal de Gorriti. Recuperó la libertad a los 6 meses.

“A mi familia le tiraron las cosas, y los llevaron a San Pedro. Me gustaría saber qué daño hice yo y mis compañeros para que nos den ese trato. Quisiera ver justicia, Sr Juez, justicia”.

Continuó relatando que lo trasladaron hasta La Quiaca en vehículos de la Empresa Mina El Aguilar, y que cuando fue interrogado en el penal de Gorriti lo querían obligar a firmar una declaración que lo vinculaba con el comunismo “eso era falso, eso no era real, se refería a mi y a mis compañeros, y me preguntaban de Bazán, pero a él yo no lo conocía”. Expresó que los primeros meses de detención fueron terribles para él.

Agregó que luego de la detención “Perdí todo. Hay compañeros que perdieron a su familia a raíz de todos estos atropellos, pido justicia, quisiera saber quienes son los responsables, yo nunca hice daño a la empresa”

Las escalas sociales en la empresa El Aguilar

“Mina Aguilar tiene particularidades en cómo se trabaja, cómo se vive y cómo se convive” explicó que dentro de la mina habían distintos sectores, uno que pertenecía a los ingenieros, otro de los administrativos y otro, abajo, que pertenecía a los obreros. Respecto a una consulta por parte de la fiscalía sobre el Sub-Alférez Gómez, Mendoza dijo lo vió en la zona donde residían los ingenieros, y también: “Lo vi en La Quiaca, cuando nos detienen, creo que el vino con nosotros hasta el RIM 20”.

La audiencia finalizó con el rechazo por parte del tribunal a las quejas sobre las condiciones de salud del imputado Antonio Vargas, que se encuentra en el hospital de la cárcel de Ezeiza internado, y que fueran expuestas en su oportunidad por el defensor y se libró un oficio para que se remitan los informes acerca de la salud del imputado Vargas a quien se vio de muy buen semblante por video conferencia, estaba sentado y por momentos recostado con sus manos detrás de la cabeza escuchando atentamente la audiencia.

La próxima audiencia será el jueves próximo a las 9 hs, donde declararán 6 testigos de la Causa Bazán.

Mariana Mamaní y Georgina Torino para el

Equipo de Comunicación de apoyo a los juicios por delitos de lesa humanidad en Jujuy

9NA. JORNADA: Causa Bazán y otros

Familiares de Avelino durante la 9na. audiencia
(Fotografía: Diego Martínez)

Nuevas testimoniales ratificaron el estrecho vínculo entre Mina El Aguilar y el aparato represivo

El jueves 9 de agosto, en la novena audiencia del primer juicio por delitos de lesa humanidad en Jujuy, y en el marco del desarrollo de la Causa Avelino Bazán y otros, comparecieron ante el Tribunal Oral Federal, cuatro sobrevivientes de las acciones represivas contra trabajadores mineros por fuerzas conjuntas y la Cia Minera El Aguilar. Los testigos Alberto Aramayo, Reynaldo Aguilar, Bruno René Díaz y Fausto Calapeña,.aportaron datos contundente que ratifican el rol que cumplió la empresa: señalar a las víctimas y aportar toda la logística para que Gendarmería y la Policía pudieran ejecutar las detenciones.

Cabe señalar que el imputado Antonio Vargas siguió las instancias del debate por videoconferencia, desde el Hospital del Complejo Penitenciario de Ezeiza donde se encuentra alojado.

“Me amenazaban con hacerme desaparecer”

El primer testigo, Alberto Aramayo, también testimonió por videoconferencia desde el Tribunal Oral Federal de Salta. El testigo fue detenido los primeros días de septiembre de 1976, por personal de Policía y Gendarmería en su casa de Mina El Aguilar. Identificó en ese operativo al Comisario de Policía Justino Rivera y al Comandante de Gendarmería Jorge Borges Do Canto.

Aramayo relató que con los ojos vendados y esposado, fue trasladado hacia la Subcomisaría de Humahuaca. Allí fue sometido a interrogatorios y amenazas. “Me sacaban de la Comisaría y me pedían que hable y me amenazaban con hacerme desaparecer” afirmó el testigo.

Aramayo pudo identificar claramente la camioneta en la que había sido trasladado desde El Aguilar. Se trataba de una Ford, color azul, de propiedad de la Cia. Minera El Aguilar, que él mismo había tenido que arreglar porque –según le dijeron- la Gendarmería la necesitaba.

En Humahuaca “me dieron golpes en el cuerpo, en el abdomen, me obligaron a declarar y a firmar algo con los ojos vendados” describió.

Luego fue trasladado a la Central de Policía de esta capital, en un operativo que contó con la ayuda de policías federales. Al llegar a la Central “estaba en ese momento de guardia un agente de policía, amigo de la infancia, hijo de un obrero de El Aguilar. Gracias a él se enteró mi familia” dijo y agregó que sus familiares fueron hostigados y perseguidos, por intentar conocer su paradero.

“Querían que diga que era extremista, marxista; yo no sabía qué quería decir eso”

El testigo detalló que fue sometido a torturas por personas entre las que pudo identificar al Comisario Ernesto Jaig, Jefe del Departamento Central de Policía. “En una habitación me golpearon la cabeza, las canillas, las rodillas y me pisaron el tórax para que diga que era extremista y marxistas y yo no sabía ni qué quería decir eso”, expresó Aramayo. Pero además, fue interrogado sobre Avelino Bazán, a quien conocía por haber sido el Secretario General del sindicato, aunque Aramayao no había tenido actuación gremial.

Afirmó que en la Central de Policía pudo identificar por la voz a otro detenido, un compañero de trabajo Carlos Giménez y escuchó también la voz de una mujer extranjera, que aparentemente fue luego dejada en libertad.

El testigo indicó que después de algunos días fue trasladado al Servicio Penitenciario de Villa Gorriti, en un Falcon amarillo. Allí estuvo un fin de semana, tras lo cual, lo volvieron a llevar a la Central de Policía, donde recuperó su libertad por gestión del Obispo de Humahuaca, Mons. José Márquez Bernal. Su liberación habría ocurrido a fines del mes de septiembre “eran los últimos días de los desfiles de carroza” recordó el testigo quien resaltó que el Prelado de Humahuaca intervino por solicitud de su hermana, quien murió pocos años después por una afección cardíaca que –interpretó Aramayo- fue consecuencia de los padecimientos sufridos en la dictadura.

Sobre el final de su testimonio, Aramayo requirió una indemnización por “todo el daño moral, material, laboral, psicológico, por todo el sufrimiento que viví yo y mi familia”.

“Querían que culpemos a Bazán por el Aguilarazo”

El segundo testigo, Reynaldo Aguilar integró el Sindicado de mineros como miembro de la Comisión Revisora de Cuentas durante la conducción de Efrén Guzmán. Narró que en marzo de 1976 había tomado vacaciones y al reintegrarse a la Cia. Minera El Aguilar, el día 26, fue recibido por un directivo de personal, Luis Arzuaga con una actitud extraña. Ese mismo mediodía, en su casa mientras almorzaba, fue detenido por “dos efectivos de policía con pistola en mano”, que lo condujeron hacia el destacamento policial.

Al día siguiente fue trasladado en una camioneta de Mina El Aguilar –junto a otros trabajadores: Cruz, Quiroga y Troncoso- a la Policía Federal donde registraron sus huellas dactilares y le tomaron datos personales y fotos. Refirió que al llegar, la Plaza Belgrano estaba “llena de militares y policías, todos armados con ametralladoras”.

Luego fue llevado al Servicio Penitenciario de Gorriti, donde quedó detenido incomunicado a disposición del PEN, aproximadamente por 45 días..

En el penal, Aguilar, fue sometido a interrogatorios en sesiones donde participaban integrantes de Gendarmería, Ejército y Servicio Penitenciario. “Preguntaban quiénes eran los subversivos y querían a toda costa que culpáramos a Avelino Bazán por “El Aguilarazo”, dijo y señaló que en el primer interrogatorio estuvieron presentes Antonio Vargas y Jorge Borges Do Canto y para intimidar –sobre una mesa- había pistolas y otras armas.

Recordó el testigo que estando incomunicado, “apareció Monseñor Miguel Medina, también nos decía que digamos la verdad y que nos iba a sacar. Este Obispo estaba involucrado con los militares, iba celda por celda y nos hablaba para que digamos cosas”, relató.

Aguilar refirió que su esposa que también trabajaba en Mina El Aguilar, fue obligada a renunciar, pero se negó, por lo cual “la hecharon” junto a sus dos hijos pequeños. “Fue aberrante, nadie la quiso ayudar, ni los mejores amigos, todos estaban con miedo”. Sus familiares intentando conocer su paradero fueron al Regimiento 20, pero les advirtieron que si regresaban iban a ser detenidos. “No vuelvan más,. no pregunten más” les decían los militares

Indicó que en los interrogatorios –alrededor de 3 o 4- a los que fue sometido en la cárcel, estaba Borges Do Canto y el tema reiterativo era El Aguilarazo y Bazán.

Durante su cautiverio en Gorriti pudo ver a Luis Aredez, a Avelino Bazán, a Efrén Guzmán, a Mariano Rodríguez, y a otros detenidos de San Pedro y de Altos Hornos Zapla. “Todos estaban mal psicológicamente porque no sabíamos cual iba a ser nuestro destino. Se comentaba que hacían desaparecer a la gente”.

Reynaldo Aguilar vió en la cárcel, a “un flaquito del ERP. Lo hacían gritar todas las noches, lo torturaban y después lo hicieron desaparecer”

Finalmente, fue liberado el 6 de agosto de 1976, pero les advirtieron que después iban a ir nuevamente por ellos, por eso “estuve con miedo, 3 o 4 meses sin poder salir de mi casa”.

Al ser consultado por el Fiscal sobre la relación entre la empresa y Gendarmería, Aguilar afirmó que mantenían un vínculo muy estrecho. “Gendarmería cuidaba la entrada y la salida de la Mina, como lo siguen haciendo hoy a pesar que vivimos en una sociedad democrática”. Además, subrayó que la compañía minera era la que conocía quienes estaban el Sindicato, con lo que se infiere que fue esta la que proveyó las listas de quienes fueron víctimas de la represión en El Aguilar.

A La Plata por no firmar una declaración en contra de Bazán

Bruno René Díaz fue detenido “por Gendarmería el 26 de marzo de 1976, alrededor de las 11:00, en la Sección Tres Cruces de Mina El Aguilar donde trabajaba como mecánico. Díaz sabía que su jefe, Telésforo Zurita, “me tenía rabia”. Estuvo allí dos días, “hasta que llegaron otros compañeros y nos llevaron a La Quiaca y de ahí a la Policía Federal de Jujuy”, donde estuvieron a oscuras y sin alimentos. Después fue trasladado a Villa Gorriti donde permaneció recluido e incomunicado en el Pabellón 7, primero y luego en el Pabellón 1, por 47 días, hasta el 7 de octubre de 1976, cuando es trasladado junto a otros presos a La Plata..

En la Cárcel de Gorriti alcanzó a ver a gente de El Aguilar, San Pedro y Ledesma, entre ellos a Luis Aredez y a Julio Moisés, con quienes jugaban al fútbol, Mencionó además a Vargas como una presencia permanente en el penal y recordó que “se sentía un griterío al fondo, parecía que estaban torturando”.

“Tres veces fui interrogado, Vargas estuvo en el primer interrogatorio que le fue realizado por gente del Servicio de Inteligencia “Me preguntaban si estaba en un grupo política, si era del ERP, yo no conocía eso”. Los siguientes interrogatorios fueron efectuados por personal de Gendarmería y tenían como objetivo que Díaz inculpara a Bazán.

Como otros testigos de la causa Bazán, Díaz relató el traumático viaje aéreo hacia La Plata, “ibamos encadenados, nos pegaron, nos gritaron de todo y nos robaron todo”. Igualmente traumático fue la llegada a la Unidad Penal Nº 9 de La Plata donde fueron recibidos con tratos crueles e inhumanos. Recobró su libertad el 11 o 12 de enero de 1977

Díaz cree que lo llevaron a La Plata “porque me negué a firmar una declaración como quería Borges Do Canto”. A través de esa declaración, el Comandante de Gendarmería pretendía que Díaz afirmara que Bazán era culpable de todo lo que había ocurrido en El Aguilarazo, uno de los conflictos gremiales más álgidos.

“Yo no podía firmar eso, entonces me dijeron “entonces aguántatela” dijo y precisó que recién en 1973 se incorporó como trabajador de Mina El Aguilar y al momento de su detención “hacía 8 meses que estaba en el sindicalismo”.

En La Plata, Díaz mantuvo algunas conversaciones con el Dr. Luis Aredrez, quien le transmitió algunos conocimientos sobre enfermedades.

“Gendarmería estaba para resguardar la seguridad de la empresa”

El último testigo, Fausto Jalapeña, fue detenido en marzo del 76 en la Sección Molino de Mina El Aguilar, por la Policía, llevado a la Seccional de ese lugar y trasladado al día siguiente al Penal de Gorriti, en un automóvil de la Cia Minera El Aguilar. Allí permaneció hasta agosto de 1976, cuando fue liberado. A diferencia de los testigos anteriores, Calapeña no fue interrogado, pero escuchó alaridos. “En la noche 11 o 12 de la noche, sacaban a alguien afuera del Pabellón y aparentemente lo golpeaban”.

El testigo señaló que la Gendarmería estaba al servicio de la empresa El Aguilar. “Estaban para resguardar la seguridad de la empresa”, manifestó y además, reiteró que la compañía dispuso sus vehículos para el traslado de los detenidos.

Un día antes de su liberación, fue llevado junto a otros presos al Regimiento 20, donde el Jefe militar les dió una charla donde les recomendó “que no integráramos comisiones gremiales, que tuviéramos cuidado en las reuniones porque nos podía comprometer para el futuro. Nos preguntaban sobre las Brigadas Rojas, yo nunca había sentido nombrarlas”.

Un planteo saldado

El querellante de la Secretaría de Derechos Humanos de la Nación, Juan Manuel Sivila, la querella de Aredez, María José Castillo y el Fiscal ad hoc Pablo Pellazo, durante debate volvieron a requerir al Tribunal que se permita a las querellas de todas las causas efectuar preguntas, por un criterio de economía procesal y para evitar la revictimización de los testigos con nuevas declaraciones, tal como lo señalan las Reglas Prácticas dictadas por la Cámara de Casación Penal y ratificadas por la Corte.

El Tribunal finalmente, resolvió que la querellas pueden intervenir para requerir datos de contexto histórico y ante hechos nuevos que surgieran de las declaraciones, como ocurrió en la jornada donde testigos dijeron haber visto a Aredez.

Rechazaron planteo de la defensa de Bulgheroni

Al término de la audiencia el Tribunal Oral Federal, dio a conocer una resolución por la cual se rechazó un planteo efectuado por la defensa de Eduardo Bulgheroni, imputado en las causas Galéán y Aragón, donde solicitaba el traslado del imputado a la Unidad Penitenciaria de Chaco, por razones de salud psiquiátrica y psicológica. La defensa pretendía que Bulgheroni continuara las instancias de las causas en la que está involucrado por videoconferencia.

Considerando los informes médicos con los que cuenta el Tribunal y que señalan que el imputado se encuentra en condiciones y con capacidad para comprender el proceso judicial y atendiendo además, que se le garantizó la continuidad del tratamiento médico y asistencia psiquiátrica en los debates, los jueces resolvieron no hacer lugar al pedido de la defensa de Bulgheroni que ejerce el Dr. Rodríguez Vega.

Queda pendiente aún de resolución el pedido efectuado por la Fiscalía para que se le revoque la prisión domiciliaria al imputado Mariano Rafael Braga.

Sobre el final de la audiencia la Fiscalía ad hoc pidió que sea citado como testigo Telésforo Zurita, jefe de la Seccional Tres Cruces de Mina El Aguilar, planteo que fue admitido por el Tribunal Oral Federal.

El debate oral se reanudará este viernes, a partir de las 9:00 horas, en la sala de la Secretaría Electoral Federal.

 María Inés Zigarán, para el

EQUIPO DE COMUNICACION DE APOYO A LOS JUICIOS POR DELITOS DE LESA HUMANIDAD EN JUJUY

8VA. JORNADA: Inicia la causa “Bazán, Avelino y Otros”

LA COMPLICIDAD DE LA COMPAÑÍA MINERA “EL AGUILAR” Y GENDARMERÍA

La complicidad de la empresa Compañía Minera el Aguilar con la gendarmería fue el eje de los siete testimonios de los ex mineros que valientemente y con el dolor del recuerdo dieron el 27 de julio como víctimas del Terrorismo de Estado en Jujuy, en la causa Avelino Bazán y otros. Y resaltaron la figura del sindicalista Bazán, detenido –desparecido.

El día del golpe de Estado de 1976, la mayoría de ellos fue detenido a las 7 de la mañana en El Aguillar, a 4 mil metros de altura sobre el nivel del mar, un establecimiento minero donde el sindicato de obreros mineros peleaba por sus reivindicaciones laborales. Luego también siguieron las detenciones.

Uno de ellos, afirmó que “vi la nota con la lista de compañeros que tenían que detener, y la hoja oficio tenía el membrete de la empresa”, sostuvo. Así también especificaron que en el traslado de la seccional Molino, uno de los campamentos de la empresa, estaba Gendarmería.

Efren Guzmán, recordó la amistad con Avelino Bazán con mucho respeto y la trayectoria del sindicalista que honró a los mineros.

Guzmán fue detenido en su domicilio, por gendarmes con armas largas. El se encontraba con su mujer embarazada y su hija de 2 años, recordó muy emocionado por la escena, ya que a su hijo lo conoció un año después cuando salió en libertad. En 1976 era vocal 6º del Sindicato y en la gestión anterior secretario de actas.

Relató que fue llevado a la seccional de esa localidad, sin motivo y subido a la camioneta de la empresa “El Aguilar”. Allí encuentra su hermana y su cuñado, que también habían sido detenidos. El que estaba a cargo del operativo era el comandante del Escuadrón de Gendarmería Jorge Borges Do Canto. Luego son trasladados en las rurales de la compañía al escuadrón de La Quiaca. “Nos trataban de subversivos, montoneros, que no merecía El Aguilar, establecimiento modelo de la Argentina”, recordó.

Estas amenazas e insultos se debían a las huelgas y El Aguilarazo, que se había producido el 11 de noviembre en 1973, donde hubo un huelga activa, dos muertos y varios heridos, donde Avelino Bazán intermedió como Director de Trabajo, convocando una audiencia conciliatoria y se logra un acta para aumentar los sueldos y que los obreros vuelvan a su trabajo. Pero la empresa en Buenos Aires desecha el acuerdo y cita a las partes.

Guzmán dijo que ante las acusaciones no podían contestar nada. Luego de unas horas son trasladados a Jujuy en un vehículo policial, y que en el trayecto fue detenido Yaber (dirigente de la CGT). Llegaron a la noche al RIM 20, dijo reconocer porque había hecho el servicio militar obligatorio. A la medianoche, los trasladan en camiones del ejército al Penal de Villa Gorriti, incomunicado.

Resaltó la visita de Monseñor Miguel Medina, los detenidos le pedían por la situación, mientras que el cura les decía que confiesen si eran guerrilleros.

Las declaraciones dentro el penal era a las 2 o 3 de la mañana. Destacó que Vargas y Braga tomaban declaraciones “Si son peronistas, son montoneros o del ERP todos son guerrilleros, ¿conoces alguno?”, recordaba esos interrogatorios.

Recordó que una vez lo llamó el capital Jones Tamayo quien le preguntó sobre las huelgas, y que tenía que ver a Bazán con el 6 de noviembre. Luego le dijeron que pasaba a disposición del Poder Ejecutivo Nacional (PEN).

En cuanto a la situación en el penal, dijo que cada tres días les hacían las requisas donde eran humillados. Este testigo nunca había recibido visitas.

En setiembre/agosto fue trasladado en helicóptero, entraron violentamente a las nueve de la noche que nos preparemos para viajar en el penal habían trabajadores de El Aguilar, Calilegua, Ledesma.

El testigo aclaró que Jones Tamayo, Vargas, Borges Do canto y Bulacios participaron de la detención y nos acusaron. La empresa minera el Aguilar fue cómplice como los directivos de Personal Eduardo López y Luis Arzuaga. “Nos trasladaron a las 8 de la mañana gendarmes y policías, nos vendaron y a los golpes nos sacaron y los subieron en camiones del ejército al Aeropuerto”. “Me levanto un poco la venda y lo vi a Jaig que era quien investigaba y comandaba” recordó. Fueron grillados y esposados, “comenzó el drama” fueron golpeados, amenazados, humillados.

“Uno agarró un machete y golpeaba en los hombros, las rodillas, los codos. Ellos bebían, estaban borrachos, caminaban arriba nuestro, nos tiraban bebida. Decían ‘estos son aburridos abrí la puerta –del avión- vamos a tirar a alguno’. No tiraron a nadie, nos pegaron de tal forma que muchos llegaron a La Plata mal.”, relató también que algunos fueron a enfermería

Llegaron a la Unidad 9 de La Plata. “Vimos el personal vestido de blanco dijimos ‘se terminó la paliza’. Eran guardias y comenzó la golpiza. Cobraba el que se resistía”, afirmó. Le dieron la libertad en 1977.

La Fiscalía preguntó los motivos de la huelga de noviembre del 76, Guzmán recordó Avelino Bazan como Director de Trabajo impuso el cumplimiento del Sábado Ingles .La Empresa recortó horas extras, la gente vio disminuido su salario y en una reunión se decidió pedir el 30% de aumento, la Empresa no lo aceptó.

Ante las consultas de las partes, Guzmán afirmo que Jaig debe ser uno de los responsables, “era el que más averiguaba por la vida de Bazan. En la Dirección de Trabajo, les comentaban que la Federal averiguaba por los sindicalistas, y preguntaban si eran guerrilleros, montoneros “Sabíamos cómo venía la mano” Además recordó que su casa en la capital jujeña ya había sido revuelta.

Afirmó que Antonio Vargas estaba a cargo del Servicio Penitenciario y a Braga lo veía, desconocía sus funciones pero lo veía a diario, afirmó contundentemente.

“Tuvimos mucha suerte y tiene que ver con el monseñor Márquez Bernal, que se preocupo por los aguilareños. “Él venía semanalmente a vernos”.

Afirmó conocer a Vargas porque las visitas pedían audiencia y tenían que hablar con él.

“Nunca pensé que en Jujuy se iba a castigar a los culpables. No dudé en venir. Por eso quiero que en esta oportunidad, se aplique el castigo a los culpables. Si el tiempo pasa estos quedan impunes”.

Juan Bejarano: “Con un Tribunal, me hubiera sentido más argentino”

Relató que fue detenido por el sargento Benitez (Policia Pcia), “me entregó a gendarmería, en la Veta y en el Molino al Comandante del Escuadrón de Gendarmería Mina El Aguilar Jorge Borges Do Canto”, que le pidió su Libreta de enrolamiento.

Fue trasladado con un equipo de gendarmería en un vehículo rural de la empresa a La Quiaca al escuadrón, luego les informan que serán trasladados a Jujuy sin motivo de detención a disposición del coronel Bulacios Llegaron al Ejército y luego al Penal de Gorriti.

“Fue duro, me aplicaron castigo psicológico, no permitieron que me vea mi familia. No sé el motivo. Con un tribunal, me hubiera sentido más argentino. La justicia se tiene que imponer”.

Del penitenciario recordó a Singh, y a un “coronel con una cicatriz que me llamó la atención”, resaltó.

El fiscal preguntó sobre su liberación. Bejarano relató que lo llevaron a la jefatura de la policía, le pintaron los dedos y firmó algo, después lo llevaron a ver a Bulacios. “Me dijo que no tenia pisada en El Aguilar”, me amenazó.

Recordó a varios detenidos desaparecidos como Filliu, Ovando, comerciantes de La Quiaca, entre otros.

También muy dolido recordó cuando a su familia la sacaron de El Aguilar “apuntando con ametralladoras Eso no se debe hacer”

EL fiscal ad hoc le recordó una denuncia que hizo en 1984 en la Legislatura Provincial “nuestro abuso estuvo a cargo de Bulacios, Jaig, Jones Tamayo, Vargas este último del penal”, Bejarano ratificó la denuncia.

Faustino Farfán: “La Compañía nos entrego a éstos”

Recordó que en el 76 fue detenido por gendarmería con complicidad de la Compañía Minera. Farfán volvía de jugar al futbol y vio que en su casa lo esperaban dos hombres de traje. “Me agarraron dos semanas después del 24 de marzo, me dijeron que me andaban buscando”, recordó. Lo llevaron a la policía, y en la movilidad de la empresa con gendarmes lo llevan al destacamento “me bajan y en el escritorio alcance a ver los papeles con el membrete de la Compañía” con los nombres de las personas detenidas.

En el destacamento de gendarmería ve otro papel como el anterior así que pensé “nos entrego la compañía a éstos”.

Relató el traslado al Ejercito de Jujuy junto a Colmenares: “Estos son los que faltaban de El Aguilar”. Recordó.

Los llevan al Penal donde encuentra a sus compañeros: doctores, abogados, gremialistas, Guillermo Snopek, gente de La quiaca y Calilegua”. Resaltó el maltrato y las declaraciones que les tomaban a 2 o 3 de la mañana que eran para gendarmería, la federal, la policía y el ejército.

“Nos soltaron a las 11 de la noche. Después en libertad no conseguía trabajo por la estigmatización de haber hecho algo”.

Antonio Colmenares: una “orden de la Compañía para que se presente en la policía”

Fue detenido en el 76, era delegado de la sección carpintería de la empresa minera. “Volvía de vacaciones y en mi domicilio me esperaban policías “

“Es orden de la Compañía que se presente en la policía”, le expresaron. No le dieron motivo de la detención, un gendarme le tomó los datos. En una rural de la empresa lo suben con gendarmes y los traen al RIM 20, orden de traslado al penal de Gorriti. “Estuve incomunicado 40 días”. Por las noches lo interrogaban el oficial Singh “ponía una pistola sobre la mesa y preguntaba por Bazán”, también le preguntaban por personas que no conocía.

Estuvo detenido hasta agosto del 76. “Me citó Bulacios y me dijo que no vuelva nunca más a El Aguilar”, no encontraba trabajo por esa detención.

Mariano Rodríguez, “los compañeros del Sindicato iban llegando”

La audiencia continuó con el testimonio de Mariano Rodriguez que relata que violentamente el 24 de marzo de 1976,golpean la puerta de su casa, se presenta el Cte. de Gendarmería Nacional Borges Do Canto y un oficial de la Policía de la Provincia en un vehículo de Empresa Minera Aguilar y lo trasladan a la Comisaria en donde se encuentra con Efrain Guzman, su hermana, el esposo de esta Angel Rozo” los demás compañeros del Sindicato iban llegando”; le toca compartir la celda con Valeriano y Sosa. Escuchó que decían que a los más peligrosos los trasladaban a La Quiaca. Una vez allí los dejan en “la torre” para luego esposados y en camioneta de la Minera llegan hasta el RIM 20, por unas dos horas cerca de la medianoche pero ya vendados los ojos y en un vehículo grande donde había gente de Jujuy los llevan al penal de Gorriti. Van al Pabellón 1, incomunicados por 45 días. Mariano era el Tesorero del Sindicato por lo que le requerían los cheques, ante su negativa sembraron la discordia entre los compañeros haciendo correr la voz que apenas rindiera las cuentas y entregara el dinero quedarían en libertad. Finalmente” el interventor del Sindicato, mi señora, el oficial de la cárcel y yo en la sede del gremio de Jujuy me entregaron el arqueo (tenia superávit)”. Luego cuenta haber sufrido dolor de muela y cuando lo llevan a la enfermería ve a dos jovencitas, casi niñas y supo que eran estudiantes de secundario de Libertador. También recordó haber visto a Armando Tilca, Dr.Aredez, Dr. Moisés que habían estado en Guerrero y las muestras de la tortura sufrida era visible en sus cuerpos. Otros prisioneros eran comerciantes quiaqueños: Salomon Abdenur, Exeni, Sivila a quienes quitaron toda la mercadería. También tiene en su memoria a “Caracortada del Ejército que parecía tener mayor peso que el propio jefe de la Penitenciaria”.

La Iglesia Católica pudo mostrar cara y contracara. Los mineros coinciden cuando hablan de Monseñor Marquez Bernal como el que les salvo la vida, el que se preocupo por ellos e intervino a su favor. En cambio Monseñor Medina es la persona que más “desilusión” les dio. Los hacía besar el anillo arrodillados para ”confesarlos”.

El traslado luego de la detención en la provincia fue en avión a La Plata. Engrillados de cuclillas fueron golpeados durante todo el viaje además de sufrir la tortura psicológica de burlas o de una tentativa de arrojarlos al Rio de la Plata. Les sacaron relojes y anillos que nunca fueron devueltos. En el penal los esperaba el “callejón de la muerte” (doble fila de uniformados y al paso de cada detenido se le propinan golpes). Los primeros 40 días en condición de incomunicados. Pudo recibir la visita de su esposa que llego hasta el Ministerio del Interior para averiguar por él.

También resalta que fue la Empresa Minera Aguilar quien los entregó.

Rubén Cari: “La Empresa fue responsable junto con Gendarmería, Ejercito y Policía de desmantelar de representantes a los trabajadores”

El testimonio de Rubén Cari se desarrolla con voz fuerte y firme, graficando en el tono el dramatismo de los momentos vividos. A las 07.00 de la mañana es detenido por personal de Policía de la Provincia, luego se hace cargo Gendarmería Nacional en la persona del Cte. Borges Do Canto, se encuentra en la comisaria con otros de sus compañeros en la misma situación: Guzmán, Rodriguez, Espinoza, Rozo. El trayecto ya contado por testimonios anteriores: Escuadrón 21 La Quiaca, a la madrugada al RIM20 Jujuy donde se hace cargo de los detenidos personal del Ejercito Argentino y maniatados los llevan al Pabellón 1 del Penal de Gorriti quedando incomunicados. Relata que lo castigaron con 15 dias mas de incomunicación por burlar el control del silencio y lograr pasarse un periódico desde la celda de planta baja a la de Primer Piso. Menciona que vio a Guillermo Snopek, Dr Aredez, Dr. Ovando, Washington Cruz, Venancio Cabana. Sabe el nombre de sus verdugos: Jones Tamayo, Ortiz, Vargas tanto como el de quienes maltrataron a su esposa y a las esposas de sus compañeros: Bulacios y Braga.

Cuenta que una madrugada escucho ruidos irrumpen las celdas hombres con uniforme gris, después supieron que era la Guardia Nacional. Nuevamente el maltrato y la violencia. Cargados en camiones marchan hacia el aeropuerto el Cadillac donde un soldado conscripto lo reconoce y logra llevar el mensaje a su hermana. Los recuerdos manejan la emoción de Cari al enumerar tanta humillación del viaje en avión hasta La Plata. Engrillados, imposibilitados de moverse, acusados de acciones no cometidas, golpeados en su cuerpo y en su orgullo, la recepción era el “callejón de la muerte”. En el Penal 9 nos dividieron 3 por celda, dos veces por semana sufrían requisa y con ella golpes e insultos.

“Hoy estoy contento. Después de mucho esperar llego lo que necesitábamos: Justicia para todos en Mina Aguilar. La Empresa fue responsable junto con Gendarmería, Ejercito y Policía de desmantelar de representantes a los trabajadores” dijo como cierre de su declaración en la que reiteradas veces se enorgulleció de ser peronista.

El último testimonio de esta 8va jornada fue de Roberto Quiroga, quien conto que personal de Gendarmería Nacional lo detuvo camino a su trabajo, al día siguiente fue trasladado a la Policía Federal de Jujuy y de allí al Penal de Gorriti a cargo del PEN, como el resto de los mineros incomunicado por 45 días. Su fortaleza no resiste cuando nombra a sus 3 hijas pequeñas por esos días. Es en la cárcel donde se enteran que la Empresa Minera El Aguilar los dejo cesantes. Nuevamente la figura de Monseñor José Marquez Bernal muestra la bondad de su accionar comparado con Monseñor Medina que quería obligarlos a decir que eran los que tiraban bombas o que eran comunistas. En cambio su recuerdo quedo bloqueado al pretender enfrentar el nombre de sus torturadores.

Por Mariana Mamani y Silvia Martínez para el

EQUIPO DE COMUNICACIÓN DE APOYO A LOS JUICIOS POR DELITOS DE LESA HUMANIDAD EN JUJUY

 

7MA. JORNADA DEL JUICIO

El Tribunal: Dres. Juárez Almarás, Casas y Morín
(Fotografía: Federico Albarracín)

Problemas técnicos, pedido de cárcel común a Braga y últimos testigos de la causa Alvarez García

En esta nueva audiencia testimoniaron dos testigos propuestos por la fiscalía en la causa de “Julio Rolando Álvarez García”, donde está imputado el ex teniente Mariano Rafael Braga. En tanto que la causa “Avelino Bazán” no pudo avanzar por problemas técnicos en la conexión para la videoconferencia desde el penal de Ezeiza en Buenos Aires, donde se encuentra el imputado Antonio Vargas y su salud está bien, según informaron al TOF.

La sala de la audiencia se vio renovada por familiares y ex mineros de El Aguilar quienes esperaban que comience a ventilarse la causa “Avelino Bazán y otros”, como se había previsto.

Antes de levantar la audiencia, el Tribunal hizo pública la presentación de “cese de prisión domiciliaria” para el imputado Rafael Braga, y que este sea trasladado a la Unidad 8 mientras dure este juicio. Tras el anuncio, el TOF expresó que solicitará informes para resolver el pedido.

Vale aclarar que el enlace y la comunicación de Buenos Aires a Jujuy era ideal, y también la del Tribunal Oral de Salta – donde había un testigo-; el problema técnico era en Jujuy, más precisamente en la zona céntrica de la ciudad.

En cuanto a la audiencia del jueves 26 de julio, la querella solicitó se suspenda la misma ya que los organismos de derechos humanos participarán de la 29º Marcha del Apagón en Libertador General San Martín, también esto fue solicitado por el Coordinador del Programa Verdad y Justicia, Gerardo Vázquez. El pedido fue visto a todas las partes y el TOF resolvió suspender la audiencia y reprogramar el debate para el viernes 27 de julio a las 9 hs.

Últimos testigos de la causa Álvarez García

Enrique Horacio Álvarez García, sobrino de “Pampero”, presenció la violenta detención en la casa de sus abuelos en el barrio Ciudad de Nieva, cuando tenía 7 años, el 21 de agosto de 1976. Relató que se encontraba almorzando cuando “sonó la puerta fuerte”, “preguntaron por mi tío Julio, vi que mi abuela espió por la ventana, y que puso una cara como que había algo feo. Mi tío Julio se fue adentro de la casa, como asustado. Mi abuelo abrió la puerta, entraron empujando, con armas largas, ingresaron apuntándolo a mi abuelo preguntando para que entregue a Julio. Julio se entregó”.

El que ingresó al domicilio lo tiró al piso, lo redujo, continuó. “Vi cuando cruzaron la plaza, y lo llevaban detenido”. La fiscalía preguntó cómo eran las personas que ingresaron, “el que ingresó era blanco, fornido, no tenía tonada jujeña, tenía una cicatriz en la costado izquierdo, me llamó la atención la cicatriz, me dio miedo, yo era tan pequeño. La otra persona tenía pelo negro y bigote”, agregó.

“No éramos subversivos, nos sentíamos desprotegidos”

Eduardo López Salgado, vecino y amigo de la familia Álvarez García relató que su presentación a declarar fue espontánea, ya que este año lo decidió: “durante 30 años he bloqueado esto, por la estigmatización social” sostuvo. Relató que conocía a la familia Álvarez García, a sus hijos desde 1968, se juntaban en el club del barrio Ciudad de Nieva a jugar al futbol y al básquet, tenían muy buena relación y permanente contacto.

Recordó que Pampero se fue a estudiar a la Universidad Nacional de Tucumán, e integraba la Juventud Universitaria Peronista (JUP ) y cuando regresaba a Jujuy le comentaba que militaba y había que comprometerse para mejorar la situación socio política. López Salgado expresó que de la mano de Pampero ingresa al Partido Justicialista (PJ). Tras esas charlas, decidió formar el centro de estudiantes de la escuela técnica para lo cual Pampero les traía material.

“Pampero era delegado de un comedor, ligado a las reivindicaciones estudiantiles. Yo era un estudiante secundario. Con la muerte de Perón en el 74 la organización política Montoneros pasa a la clandestinidad, no éramos subversivos, nos sentíamos desprotegidos”.

López Salgado fue detenido el 7 de noviembre de 1974, por un grupo de policías federales a las nueve de la noche, y fue llevado a la Central de Policía frente a la Plaza Belgrano. “Habían algunos detenidos, nos verdugueaban, luego me llevaron al Penal de Gorriti y el 25 o 26 de noviembre me dieron la libertad por falta de mérito” contó, pero cuando se estaba por retirar del penal, había afuera un patrullero de la policía con el comisario Jaig y lo detienen nuevamente, llevándolo a la seccional de Villa San Martín, el motivo era que estaba bajo el mando del Poder Ejecutivo Nacional (PEN).

Después de 4 o 6 días lo llevan al penal de Gorriti al pabellón 4 de máxima seguridad.

“Compartí ese pabellón con Andrés Fidalgo, Patrignani, Weisz, Carrizo, Tilca, Rojas, Noguera. Hasta fines de febrero del 75, y me dieron la libertad.”

También destacó que Pampero ya había sido detenido y vuelto a Jujuy, y le comentaron que vivía en Libertador y trabajaba como docente: “Era otra persona, lo vi en la plaza, él era muy jocoso siempre. Nunca hable con él de su detención. Pampero había cambiado, estaba introvertido” recordó López Salgado.

En el 76 con el golpe de Estado, manifestó López Salgado, volvió a estar detenido, en principio, en el penal de Gorriti, en el pabellón 5, celda 1 “estuvimos varios militantes sociales, sindicales, se dieron cuenta que no podía matar una mosca y me llevaron al pabellón 1”. Resaltó que la gente del Servicio Penitenciario estaba bajo el control estricto del Ejército.

Otro importante aporte de López Salgado, fue que “antes de salir en libertad el 14 de agosto de 1976, fui convocado a una entrevista en una galería al lado del pabellón 1, me llevaron a esa oficina. Me apretaron, estaba el capitán Jones Tamayo. Me entrevistó y me preguntó por Julio Álvarez García, en una oficina pequeña estaba Braga y en la segunda habitación Jones Tamayo”, recordó.

Al ser consultado sobre como se había enterado que Pampero estaba siendo detenido explicó que llamaron a su casa diciendo que había una “Razia, un operativo en la casa de los Álvarez García, y en la esquina de la plaza Dávila y Aparicio detuve el auto y vi movimiento de personas. Vi gente de civil, un camión en la esquina, una Renoleta, y los malditos Falcon. Pasaron los días y me enteré que se lo habían llevado”.

“Estoy haciendo lo que tengo que hacer, hoy he dicho lo que me ha tocado vivir”

López Salgado manifestó no haber participado de los juicios promovidos por Alfonsín en los años ´80 por temor y “porque no estaban dadas las garantías”.

Este año, en Semana Santa, “vi que se convocaba a los juicios el 12 de julio. Leí que Menéndez y Braga estaban imputados, dije qué injusticia que estén solo estas personas por la desaparición y muerte de Pampero ¿por qué no está Jones Tamayo?”, expresó.

“Hoy el Tribunal me da la oportunidad, para intentar cerrar este tema, hoy he dicho lo que me ha tocado vivir”.

Este testigo espontaneo se presentó ante la Fiscalía Nº1 para declarar con el fin de involucrarse para cerrar este ciclo, reconociendo la lucha de las madres, abuelas, los organismos de derechos humanos: “Necesito cerrar este capítulo y reivindicar a mi madre, mi hermana, honrar la figura de Julio Pampero. La sociedad nos estigmatizó, lo único que buscábamos era que la sociedad sea más solidaria. Pampero no buscaba nada extraño”.

MARIANA MAMANI Y GEORGINA TORINO para el

EQUIPO DE COMUNICACIÓN DE APOYO A LOS JUICIOS POR DELITOS DE LESA HUMANIDAD EN JUJUY