19va. JORNADA

IMPORTANTE APORTE DE DATOS EN LOS TESTIMONIOS

Cinco testimonios se escucharon en esta jornada del 21 de septiembre. Una de las victimas testigo también denunció la ausencia de  Derechos Humanos en el accionar actual de la Policía de San Pedro. Se dispuso el envío de esa declaración a las instancias superiores de las Justicias Provincial y Nacional y la Secretaria de DDHH de la Provincia se hizo presente a fin de solicitar también su remisión   al Ministro de Gobierno.

Otro punto a destacar es que le fue denegada nuevamente a la Defensa del imputado Orlando Vargas la solicitud de  cárcel domiciliaria para su defendido y sera el Cuerpo Medico Forense quien le realice una evaluación médica.

Mañana el primer  testimonio será el de  Rafael Mariano Braga cuyo defensor hizo conocer la voluntad de ampliar la declaratoria.

SANTIAGO ROLDAN FUE QUIEN VIO POR ULTIMA VEZ AL DOCTOR LUIS AREDES
El primer testigo en declarar este jueves fue Santiago Roldán, amigo del Doctor Aredes y de su familia, dijo que lo cruzó a Aredes en la ruta entre Forestales y Palpalá un día domingo, y que lo saludó: “en el interior del auto iban tres personas vestidas de azul, a los pocos días supimos que estaba desaparecido”. Agregó que no era habitual que Aredes circule por esa ruta, que siempre lo hacía en el pueblo de Ledesma.
EL PABELLON DE MUJERES EN EL PENAL DE GORRITI
 
Gladys Artunduaga: “EL TERROR DE LAS MADRES ERA BRAGA”
Luego declaró Gladys Artunduaga, docente y militante de ADEP, quien estuvo detenida durante 7 años primero en el Buen Pastor, luego en el penal de Gorriti y después la trasladan a Villa Devoto.
Antes de su detención Gladys contó que iba a visitar a Reynaldo Aragón al Buen Pastor donde se encontraba detenido, en el año 1974, y recordó que en el mismo pabellón se encontraba detenido el Dr Luis Aredes.
El día de la detención Gladys se encontraba dando clases, “estaba escribiendo en el pizarrón cuando bajaron del techo hombres armados con ametralladoras que ingresaron por los pasillos de la escuela y me llevaron, afuera había una gran cantidad de policías armados”, relató.
“Cuando me detienen me llevan a la comisaria de La Mendieta, luego me traen a Jujuy al Cuerpo de Bomberos, después me llevan al Buen Pastor con un grupo de mujeres,  y de allí, al penal de Gorriti, ahí se veían militares del Ejército y Gendarmería quienes hacían requisas muy violentas. En la celda solo había un colchón sucio, y las ventanas estaban amuralladas”
Gladys contó que luego del golpe las detenidas que llegaban a la cárcel se las veía golpeadas como resultado de torturas, a quienes las sacaban de las celdas diariamente para golpearlas. “Viví una situación de pánico. No podíamos comunicarnos entre nosotras, no había atención médica, yo estaba encerrada sola, solo escuchaba que lloraban en la celda del frente. Muchas de las detenidas eran de Ledesma”, expresó.
En el mes de octubre de 1976, continúa su relato la testigo, las trasladan a Buenos Aires, a la cárcel de Villa Devoto, en un avión Hércules, “ahí la situación no era distinta, seguía el terror, salían detenidas y las que salían no volvían mas”.
“Había un militar que era el terror de las madres, porque las maltrataba, era el cara cortada, Braga, yo lo ví porque una vez entró al pabellón, tenía una marca en la cara, lo sé porque los nombraban como autoridades del penal, tenía una prestancia y un andar imponedor”.
Gladys contó que estando en el penal las sacaban una vez a la semana para llevarlas a la Policía Federal, donde les hacían una especie de “sondeo ideológico”, con preguntas como ¿qué piensa de la revolución?. “La persona que nos entrevistaba tenía una granada en la mano y nos hacía sostener la granada para ver qué manejo de las armas teníamos”. La testigo obtiene su libertad en junio de 1982.
Mercedes Salazar: “ESTE JUICIO ES HISTÓRICO PARA LA PROVINCIA, ES EL FINAL Y EL COMIENZO: ESPERO QUE LA JUSTICIA SEA JUSTICIA”
En tercer lugar brindó su testimonio Mercedes Salazar quien muy emocionada valoró el inicio de los juicios como resultado de la lucha de los organismos de derechos humanos de Jujuy “las luchas las emprendieron nuestras familias, que nos buscaban cuando estábamos detenidos, luego las continuamos los organismos, porque de otra forma este juicio seguiría demorándose”.
El pedido de justicia “no fue fácil, fue de mucho sacrificio, no siempre fuimos escuchados, nadie quería asumir el compromiso, siempre tuvimos que avanzar solos, viendo que dentro del gobierno habían cómplices de la dictadura ocupando cargos públicos”, manifestó Mercedes.
“Los organismos de derechos humanos tuvimos que aguantar el dolor sabiendo que los genocidas caminaban por la calle y las madres marchando en busca de justicia. Estábamos muy castigados, sin asistencia por parte del estado que siempre estuvo ausente”, continuó.
“Nuestros hijos tenían que soportar que nosotros estemos a puertas adentro, nuestros insomnios, nuestras tristezas, el horror vivido. Mis hijos eran chicos y yo vivía en silencio, las puertas y las cortinas cerradas. Mientras que los genocidas andan libres, y han tenido la oportunidad de gozar de sus hijos, irse de vacaciones, y nosotros qué, la justicia ha sido lenta”, expresó.
La detención de Mercedes
En el año 75 Mercedes buscaba a su novio, en San Pedro, que había sido detenido, y cuando fue a preguntar por él a la Gendarmería en Ledesma quedó detenida por ordenes del Comisario Lescano, quien le puso un arma en la cabeza y le dijo que hablara.
Mercedes fue víctima de terribles maltratos desde ese momento, y, según relata, su novio sí estaba detenido en Gendarmería donde también fue torturado.
“Después me trasladan a la central en San Salvador de Jujuy, donde el trato era muy violento, después las mujeres fuimos al Buen Pastor, y en noviembre nos trasladan al penal de Gorriti, estábamos en el Pabellón N° 4”, continuó.
“En la celda las chinches del colchón no nos dejaban dormir. Frente a mi celda estaban dos compañeras, una de ellas mi gran compañera de la gloriosa JP. No estaba permitido nada”
“Yo tenía una amiga que tenía un terreno en El Acheral y a veces íbamos a limpiar. Estando detenida un militar me dice: así que vos conocías El Acheral, y me grita: qué hacías ahí!, y los soldados que estaban con él me apuntaron, dónde queda!, me pregunta y yo le expliqué y se dio cuenta que no era el lugar que él pensaba, ese era Braga, por la cicatriz”, recordó Mercedes.
Después a Mercedes la trasladan a Villa Devoto en Buenos Aires junto a otras detenidas: “fue un recibimiento con golpes, empujones, era muy duro, la comida era mala. Todo estaba prohibido, cantar, hablar, dormir, habían compañeras enfermas que no recibían atención médica”
“Mucho tiempo estuve con libertad vigilada”
Cuenta Mercedes que en fechas patrias o religiosas la dictadura publicaba una lista con liberados, aunque ”algunos de los que figuraban ya estaban desaparecidos”, Me liberaron en 1980 pero era libertad vigilada, ” como custodio lo tenia a Aldana me seguía a todos lados, tenia que avisar  donde iba” Cuando salió de Devoto junto a otras compañeras, las esperaban gente que no conocían y que le facilitaron esos primeros días fuera de la cárcel pero lejos de casa. Como todas eran de provincias tomaron el “Cinta de Plata”.
El encuentro con su madre y  hermanos fue muy emocionante. A poco de su retorno recibe una citación del GAM 5, en una oficina la recibe un oficial que sorpresivamente la besa diciéndole “espere mucho  tiempo esto” Recuerda el miedo profundo que la invadió y empezó a suponer que no saldría mas de allí. Al rato se presento Jones Tamayo para recomendarle que debe insertarse en la sociedad armando una vida nueva, la acompañan a la salida y la despiden. El miedo se apodero de ella y casi no salía de su casa.
Recuerda con respeto y afecto a don Paco Leiva un vecino de San Pedro colaborador y solidario con las madres, le ofrece trabajar en un negocio y luego consigue un cargo en el Hospital, cargo que solo le dura tres mese y cinco días asi que se ve forzada a buscar recomendaciones para recuperarlo y la consigue de Jones Tamayo.
“En San Pedro hay catorce desaparecidos”
Mercedes no duda en señalar al Comisario Enrique Morales como responsable de las desapariciones de Eva Garrido, quien a poco de quedar libre,  un auto con policías vestidos de civil se la llevan de la casa de su padre, tirando a su hijo a la calle pues el pequeño no quería separarse de su madre. Nunca mas apareció. También  de la  desaparición de Víctor Segura que lo secuestran de una heladería. De otra desaparición que también involucra al Comisario Morales es de la de Luis Burgos, un vecino de su barrio.
“El pasado me tortura en este presente”
Con dolor surge algo parecido a un reclamo de Mercedes cuando dice al Tribunal” a nosotros los sobrevivientes nos hacen reconocer gente de hace 30 años…..no se”. Esto en referencia a la insistencia de la defensa de Braga para que detalle la cicatriz que lo caracterizara como “Caracortada”
Cuenta que su hoy es difícil pues las huellas del dolor quedaron indelebles. Su trabajo en el Hospital de San Pedro la mantiene en contacto permanente con los jóvenes que la Policía de la Provincia lleva a fin de que los médicos certifiquen el estado de los chicos presos. Ella debe registrarlos y asi se entera de las aberraciones que actualmente sufren jóvenes que muchas veces, igual que ese ayer, que no saben por que están presos. El castigo que soportan en las Comisarías, la búsqueda de sus madres y padres.
La declaración  se convirtió en denuncia cuando Mercedes detalla de que manera esos chicos, que además estan dispuestos a seguir los pasos legales, le cuentan que por ejemplo los desnudan, le ponen bolsa en la cabeza, que en algunos sectores de la Policía de San Pedro hay picana. Frente a esto Sus Señorías determinan enviar copias tanto a la Justicia Provincial como a la Federal a los fines de iniciar las investigaciones pertinentes. Posteriormente la Dra. Natacha Freijo, Secretaria de Derechos Humanos de Jujuy, solicita el envío de la declaración al Ministro de Gobierno de la Provincia.
Mirta Ester Carrizo: “ME TRASLADARON A LA GUARDIA Y YO NO SABÍA NADA DE ESO”
La señora Mirta E Carrizo fue empleada en el Servicio Penitenciario cumpliendo tareas administrativas en lo que se denominaba Division Industrial. Con el arribo de la dictadura, el director del penal paso a ser preso político( Bellido), apostaron militares en el acceso a la oficina y no les permitieron pasar. A los pocos días pudieron retornar al trabajo. Observo que camiones del ejercito llevaban gente que algunas veces tenian los ojos vendados. Hace referencia a que una de las presas iba a ser mama. Que los jueces iban siempre.
Respecto a su trabajo menciono que al tiempo de haberse cambiado el jefe de la cárcel cambian su función dejándola como guardia cárcel. En esa función solo compartió 2 o 3 veces con el sector de las presas políticas sin haber observado nada que le llamara la atención. Renuncio al poco tiempo al darse cuenta que no podía soportar situaciones como ser guardia de una presa común internada en el neuropsiquiátrico.
Mario Cartagena: “INTELIGENCIA DEL EJÉRCITO HACÍA PASAR POR PRESOS COMUNES A SU GENTE PARA SACARLE DATOS A LOS PRESOS POLÍTICOS”
El cansancio del trabajo llevo a que lo trasladaran a Alto Comedero, al sector mas tranquilo de la cárcel a fin de que pudiera reponerse. Lo estaba logrando cuando la dictadura también se apodero del penal de Gorriti y le ordenaron su retorno. Paso a depender del teniente Eduardo Bulgheroni en el pabellón 2 de presos políticos. Supo también que el nuevo director interventor era el teniente primero Antonio Orlando Vargas. Diferencia que en los otros pabellones si había un enefermo se lo llevaba a la enfermería, en el pabellón 2 se llevaba al medico ahí. Habla de “gente especializada que junto a personal de la penitenciaria de noche se llevaban gente que por lo general no volvia”.  Asegura que los militares” tenían personal de inteligencia que se hacia pasar por presos comunes y se encontraban en baño con los políticos para sacarles datos”.
Tambien sintió la presion del estado de cosas pues los jóvenes le decían que no sabían porque estaban ahí, que no tenían culpas y “yo les creía”.
Esta jornada finalizo a las 18,00 hrs. Se espera que mañana el inicio sea puntual tratándose de una serie de testimonios que se prevén extensos mas el agregado de la ampliación de declaratoria solicitada por la defensa de Mariano Braga y concedida por el Tribunal.
Silvia Martínez y Georgina Torino para el
Equipo de Comunicación y Apoyo a los Juicios

18va. JORNADA

RELATO SOBRE LUIS AREDEZ:  
“LE DIERON DOS TIROS EN LA NUCA Y LO ENTERRARON VIVO, AL FONDO DEL INGENIO”
Este viernes, en la audiencia Nº 18 del juicio por delitos de lesa humanidad, comparecieron ante el Tribunal Oral Federal, testigos correspondientes a las causas Aredez y otros, Galeán y otros y Aragón y otros. Una de los revelaciones más conmocionantes de la jornada fue realizada por la prima de Olga Márquez Aredez. Nelly Márquez señaló que un hombre apodado “El turco” le relató en el 2004 -durante un encuentro en Libertador- que al Dr. Luis Aredez “lo levantaron en una camioneta de Ledesma, lo llevaron atrás del Ingenio, cerca de unos cañaverales, lo hicieron arrodillar y le dieron dos tiros en la nuca. Yo creo que lo enterraron vivo, ahí mismo”. Es la primera vez que durante el juicio aparecen datos referidos al destino final de Aredez. La declarante aportó además nombres de personas que pueden ayudar a profundizar esta hipótesis y que declararán en próximas audiencias.
También durante la jornada declararon Patricio Vidal Lazarte, una víctima sobreviviente de la causa Aragón; Juan Anún, un ex trabajador de Ledesa, quien no aportó datos sobre las causas y Jorgelina Díaz, esposa del policía sampedreño Narciso Santiesteban, víctima desaparecida de la causa Aragón. La mujer –en un conmovedor relato- dio detalles de todos los padecimientos que soportó tras la desaparición de su esposo, un joven policía que militaba en la JP y que, por los datos recabados hasta ahora, habría sido desaparecido por disposición del ex Tte. Bulgheroni.
JORGELINA DÍAZ:“NO HAY UN LUGAR DONDE DECIRLES A MIS HIJOS AHÍ ESTÁ SEPULTADO SU PAPÁ”
Jorgelina Díaz, esposa del detenido desaparecido Narciso Santisteban “Chichi“, recordó que la última vez que vió a su marido fue en abril de 1977 cuando a él lo llamaron desde Libertador en forma urgente porque se había desbordado un río, él se despidió de sus dos hijos pequeños y de ella diciéndole “negrita yo no quiero ningún error”, y nunca mas volvió.
Relató que al ver que su esposo no volvía se presenta en la Comisaría de Libertador General San Martín donde un oficial le dice que Santiestéban estaba detenido en la Central de Policía de San Salvador de Jujuy y que la detención se debía a una orden militar.
“En la central me atendió Jaig, me dijo que mi esposo estaba detenido incomunicado a disposición del Poder Ejecutivo Nacional y que no iba a poder verlo hasta que haga los trámites correspondientes, pero nunca lo pude ver”, luego le informan a Jorgelina que su esposo había sido trasladado al Penal del Barrio Gorriti y que para verlo debía ir el día domingo.
La testigo contó que junto a su cuñada y sus dos hijos se presentaron en el penal el día domingo llevando comida y ropa para Narciso, “ese día fue bochornoso, porque los desnudaron a mis hijos, a mi y a mi cuñada, yo les dije que solo quería ver a mi marido y me dijeron que tenía que sacar una orden para verlo, les decía por favor déjenme pasar, aunque sea un momentito, pero nos tuvimos que volver”.
Después Jorgelina comenzó a recorrer el GAM 5 y el RIM 20 para poder conseguir la orden de visita, recordó que una oportunidad la atendió Bulgheroni quien le entrega un papel escrito a máquina donde decía que su marido había sido liberado a las tres de la tarde, y luego le dijo “debería dejarse de joder si no quiere correr la misma suerte de su marido, me dijo eso pero no le presté atención yo solo quería volver a mi casa con mi marido”, agregó Jorgelina, quien dijo haber visto en otras oportunidades a Bulgheroni pero nunca mas la quiso recibir, ni darle noticias sobre “Chichí”.
El tiempo fue pasando y Jorgelina relata que debía trabajar para criar a sus hijos, y que se le hacía difícil continuar la búsqueda: “hasta hoy miro los programas de televisión, cuando aparece mucha gente lo busco a él, no hay un lugar donde ponerle una flor, o decirles a mis hijos ahí está sepultado su papá. Hasta ahora espero. Yo quería que sea una pesadilla, que no haya pasado”.
¿Cuál ha sido su crimen para que le pasara lo que le pasó?
“Me fui enterando cosas de a poco, después de 36 años, un vecino, Robustiano Ávila, que estuvo detenido en esa época, me contó que lo vió a Chichí detenido, mi esposo le dijo que estaba detenido por subversivo, y Robustiano le decía mirá como estás y Narciso le respondió es porque me picanean todos los días”, relató consternada Jorgelina.
 Luego, también narró que otro amigo, Enrique, que en esa época era el encargado de la limpieza de celdas en el penal, le contó que una noche lo llevaron a limpiar una habitación donde había mucha sangre, y que en la de al lado vió a “Chichí” al que lo escuchó gritar, y que quien lo golpeaba le decía “hablá, vamos a traer a tu mamá, a tus hijos y les va a pasar lo mismo”, y que Narciso no contestaba.
“Teníamos sueños, aspiraciones, anhelos”
Jorgelina expresó que junto a su marido, eran jóvenes con muchos sueños, y que a él no le gustaba trabajar en la policía, que lo hacía por necesidad. “Los jóvenes se reunían en mi casa, compartíamos los sueños que teníamos, no eran belicosos ni malintencionados, tenían un pensamiento diferente”.
 “Luego de lo que pasó no volví nunca mas a Ledesma, la gente en el barrio no me hablaba, no me miraba. Y este año, el 24 de marzo, Juan Meccia me dijo que estuvo detenido con Narciso, que lo vió”, concluyó Jorgelina.
PATRICIO VIDAL LAZARTE:LAS AMENAZAS DE BULGHERONI 
La jornada comenzó con el testimonio de Patricio Vidal Lazarte, la única víctima sobreviviente de la causa Aragón y otros, donde se encuentra imputado José Eduardo Bulgheroni. Lazarte compareció vía teleconferencia, desde el Consejo de la Magistratura en Capital Federal, donde además esta semana estuvo la Dra. Fátima Ruiz López, miembro suplente del Tribunal.
 Vidal Lazarte estuvo afiliado al Partido Comunista, fue secuestrado el 3 de enero de 1977, en horas de la madrugada, de su casa en Ingenio La Esperanza. El operativo estuvo a cargo de personal civil armado. Fue trasladado a la Comisaría de La Esperanza, donde permaneció atado de pies y manos. Luego fue llevado a la Seccional 9na de San Pedro y sometido a sesiones de torturas, algunas en sede policial, otras en un lugar cercano a un río. El testigo que siempre permaneció vendado pudo identificar el lugar por los ruidos del agua y de las piedras. En una de esas sesiones –donde le pedían su “nombre de guerillero”- padeció un simulacro de fusilamiento.
“Tenía miedo, no entendía por qué me trataban así. Me preguntaban cosas políticas” relató y señaló que luego de estos episodios fue trasladado a la capital jujeña. Uno de los guardias que acompañó su traslado le advirtió entonces “algo vas a tener que confesar porque si no te van a torturar más”.
Estuvo detenido en la Central de Polícía de San Salvador de Jujuy. Allí pudo ver -durante una golpiza donde se le corrieron las vendas- a un “señor con la cara quemada”, a quien más adelante identificó como Jaig. “Me dolía todo el cuerpo, había llegado en la mañana y eran las 4 de la tarde y seguían golpeándome” recordó y acotó que entonces un policía joven le acercó “una declaración para que firme, donde pusieron lo que ellos quisieron. Firmé como estaba, para no provocar, tenía miedo”.
De la Central de Policía –donde estuvo alrededor de 2 días- fue llevado al Penal de Gorriti donde estuvo alrededor de 18 meses. Recién a los tres meses de su detención es puesto a disposición del Poder Ejecutivo Nacional.
En el Penal, relató, recibía junto a otros presos, visitas periódicas del Tte. José E. Bulgheroni. Entre los detenidos entonces mencionó al Dr. Ricardo Ovando, al Dr. Carlos Cardozo, a un dirigente obrero de apellido Vega y a Rosa Santos Mamaní.
“Una vez me amenazó de muerte, me reí pensaba que era una broma”, dijo Lazarte quien señaló que insistentemente trató de explicarle a Bulgheroni su situación, pero no fue escuchado. “Calláte porque sino vas a desaparecer” recordó Lazarte que dijo entonces Bulgheroni.
Recordó a Bulgheroni como “un tipo petulante, con la cabeza erguida que nos miraba desde arriba. Nos daba unas sanatas y no decía nada. Nosotros queríamos saber sobre nuestra situación, cuándo nos iban a liberar”
El testigo víctima, también  buscó la asistencia del Obispo de Jujuy Miguel Medina. “No,  vos sos comunista” le respondió el cura.
También relató que la Cruz Roja visitó el penal para entrevistar a los presos. En esa oportunidad, antes de ser entrevistado por la gente de la Cruz Roja, Lazarte, fue nuevamente amenazado por Bulgheroni y sus secuaces que vigilaban ese suceso bajo una mirada atenta. “Tené cuidado con lo que vas a decir. Vaya con Dios” le dijeron irónicamente.
Narró el testigo que en la cárcel de Gorriti los presos eran sometidos a requisas periódicas y reveló que en las noches se escuchaba que “sacaban a algunos y después las celdas quedaban vacías”.
18 meses después de su ingreso a Gorriti, en junio de 1978, fue conducido junto a otros presos al Regimiento 20, intuían que iban a ser liberados. En el grupo que fue trasladado al RIM 20 se encontraban también Rosa Santos Mamaní (detenido desaparecido de Tumbaya, en la causa Galeán y otros), Vega y dos hermanos de apellido Sanabria.
 Lazarte afirmó que allí en forma individual se fueron entrevistando con Bulgheroni. “Mamaní salió llorando porque le dijeron que si no confesaba le iba a pasar lo mismo que a los otros y no le iban a dar la libertad”, contó Lazarte y aseguró que el resto de los presos recuperaron su libertad, menos Rosa Santos Mamaní que continúa actualmente detenido desaparecido. Lazarte escuchó cuando un militar le dijo a Mamaní “usted se queda”
Tras estos sucesos, Vidal Lazarte regresó a San Pedro. “Tuve que irme de San Pedro me dijeron que era conveniente que me fuera” narró.
NELLY MARQUEZ: LAS REVELACIONES DE “EL TURCO” SOBRE EL DESTINO DE AREDEZ 
El segundo testimonio –convocado por la Fiscalía en el marco de la causa Luis Aredez y otros, donde se encuentra imputado Antonio Vargas- fue el de Nelly del Valle Márquez, prima hermana de Olga Márquez de Aredez.
La testigo fue compañera de Olga durante su larga enfermedad. Estuvo con ella en Buenos Aires y después por su solicitud, se trasladó hasta Libertador, a donde Olga insistía en retornar, no obstante su enfermedad y las dolencias del tratamiento. “Durante ese lapso me ha contado muchas cosas, hizo catarsis conmigo” dijo la testigo y recordó que Olga le había contado que Luis Arédez trabajaba para el Ingenio Ledesma, pero había tenido problemas con la empresa a raíz de la medicación que recetaba y que enojaba a los directivos de Ledesma, porque era onerosa.  Aredez “no quiso acatar las órdenes y ahí comenzaron los problemas”. Tiempo después se produjo su primer secuestro. “Cuando volvió de esa primer detención, estaba anímicamente muy mal, no era el mismo, le habían sacado su personalidad” dijo Nelly del Valle Márquez.
También recordó que Olga le había relatado las torturas psicológicas que padecía en Ledesma. “Cuando ella volvía de Buenos Aires encontraba todo en orden, pero la computadora, el lavarropa, la heladera, todo estaba descompuesto”.
Nelly Márquez relató que le sugirió a Olga que se fuera de esa ciudad, pero ella no quiso. “No quería, decía que esa era su casa y quería saber que había pasado con su marido”.
Durante su esa estadía en Libertador – en septiembre de 2004- Nelly conoció a Alfredo Tapia con quien trabó una amistad. Un día en la casa de este, llegó una persona a la que apodaban “El turco”. Cuando este supo que Nelly era cuñada de Aredez le dijo: Le cuento a usted porque su prima no me quiso recibir. Yo sabía que iban a secuestrar a Aredez. Se lo había dicho. Le había dicho que se vaya de Ledesma por un tiempo, porque estaba en la lista” afirmó. Ante esto Aredez le respondió  “no voy a irme, no tengo por qué, no hice nada”.
“El turco” – durante el encuentro- afirmó la testigo, dijo que le había advertido  a otra gente que se fuera y esas personas hoy estaban vivas y habían podido volver a Libertador. “El Doctor Aredez fue un cabezón, un caprichoso, un tonto y ahora está muerto” acotó “El Turco”.
Ante la consulta de la testigo, esta persona le narró que “a Aredez lo levantaron en una camioneta de Ledesma, lo llevaron atrás del Ingenio donde hay unos cañaverales altos, lo hicieron arrodillar y le metieron dos tiros en la nuca. Yo creo que lo enterraron vivo, ahí mismo. Está enterrado al fondo del ingenio”.
Nelly Márquez dijo que le solicitó a “El turco” que la llevara al lugar donde lo habían enterrado, pero este se negó expresando “para qué si la Doctora no quiere escuchar”.
Después de este episodio, Nelly regresó a la casa de Olga, le contó lo sucedido con “El turco” y Olga muy asustada, le pidió que se fuera de Libertador, que se cuidara, porque temía por su vida. “Estaba muerta de miedo” dijo la testigo y resaltó que pudo comprobar entonces el trabajo psicológico que le hacían a Olga. Al respecto, recordó también que una vez al volver  de San Salvador “la casa estaba ordenada pero los aparatos no funcionaban”, tal como lo había descripto anteriormente Olga.  Pero además, dijo que en Libertador, cuando conocían su vinculación con Aredez, “nadie quería hablar conmigo”.
Informe: María Inés Zigarán y Georgina Torino

16va. JORNADA

AUDIENCIA Nº 16: Declararon dos testigos de la Causa Galeán y el Tribunal en pleno rechazó que el imputado Braga vuelva a prisión domiciliaria debiendo permanecer detenido en la Unidad 8

 

En el último tramo de la audiencia que se llevó a cabo este 31 de agosto de 2012 en el marco de los juicios por delitos de lesa humanidad el Tribunal rechazó el pedido de revocación de la detención en la Unidad Penal Nº 8 y volver a la condición de prisión domiciliaria realizado por la defensa del imputado Rafael Mariano Braga.

El defensor, Ricardo Vitellini, expuso numerosa legislación con la que trató de comprobar que su defendido, al estar muy enfermo, debía gozar de la detención domiciliaria, expresó: “este tribunal fue presionado por el fervor de los asistentes a la audiencia”, agregó que el tribunal había sido arbitrario y severo con su defendido y que lo ocurrido en la audiencia pasada con la víctima testigo Adriana Aredes se produjo confusamente ya que en realidad era un diálogo entre él y su cliente pero que por la corta distancia entre los asistentes y los escritorios de la defensa a él le resulta imposible.

El Tribunal rechazó el pedido de forma unánime ya que el informe médico sobre el imputado Braga muestra que padece de Enfermedad Pulmonar Obstructiva Crónica (EPOC) pero que el detenido no deja de fumar a pesar de la insistencia de los médicos para que no lo haga, por otra parte, en general, el informe dice que el estado de salud de Braga es estable y con buena entrada de aire a pesar de su EPOC.

Para la audiencia de hoy estaba programada la declaración de tres víctimas testigo pero solo dos lo hicieron ya que uno de ellos se abstuvo de declarar pero su testimonio sería incluido por lectura

JUAN MECCHIA:“Nos movilizó un mundo nuevo, mejor y más justo”

Juan Bosco Mecchia estuvo ligado en los 70 a la línea progresista de la Iglesia. Oriundo de Córdoba había venido a vivir a Jujuy para compartir con los hermanos de La Salle la opción por los pobres. A mediados de noviembre de 1976 fue detenido en el barrio Azopardo de esta Capital, en cercanías de su casa. Fue interceptado por un policía armado del Departamento de Investigaciones vestido de civil que descendió de un ford falcon azul grisáceo. “Me increpó sobre por qué estaba metido en cuestiones turbias, como la distribución de la revista “El Descamisado”, relató el testigo que fue convocado por la Fiscalía.

Mecchia fue llevado a la Central de Policía y 15 días después alojado en Villa Gorriti hasta marzo de 1978 cuando pudo salir exiliado a Venezuela.

No he sido un idiota útil de nadie, he sido una persona comprometida con mi fe, que siguió las enseñanzas de Jesús” expresó y parafraseó el Evangelio de Mateo “porque tuve hambre y me diste de comer, tuve se y me diste de beber”.

Queríamos hacer justicia por el pobre, el desprotegido, por los obreros masacrados, por los indígenas diezmados por los españoles y por Roca. Por todos ellos, buscábamos un mundo mejor”. Mecchia reivindicó así su opción política, la misma que hace 36 años le costó la cárcel y el exilio.

Nos movilizó un mundo nuevo, mejor, más justo” agregó y reconoció que sabía que esa opción en aquel tiempo suponía riesgos.

Pero además el testigo, se dirigió al Tribunal y dijo sobre el final “He venido acá para que nunca más”, subrayó, pero también “he venido para que opresor y el rico ya no se dediquen a masacrar al pobre, y para que haya una patria más libre, más justa y más soberana”.

EN LA CENTRAL DE POLICIA TRES DESTINOS POSIBLES

Durante la primera parte de su cautiverio, Mecchia estuvo alojado en la Central de Policía junto a detenidos de Tumbaya, los hermanos de San pedro de Jujuy Luis y Rubén Sanabria, Patricio Vidal Lazarte y un profesor peruano que se encontraba de turismo por la Quebrada de Humahuaca.

Allí fue interrogado por el Comisario Vilte sobre sus actividades y sus detenciones anteriores como la del 4 de julio 1974 cuando fue arrestado por participar de “una pintada reclamando la liberación de los compañeros Fioriti y Moya”. Al término del interrogatorio fue obligado a firmar una declaración. “No pude leerla, estábamos en una situación de enorme indefensión, detenidos sin derechos, sin poder comunicarnos con nuestra gente” relató. Contó el testigo que el Hno. Jorge Grass y sus vecinos consultaron por él en el Regimiento 20 y al Obispo Miguel Medina. Nadie supo darles explicaciones.

En la Central de Policía pudo ver “gente muy maltratada, torturada por el Comisario Jaig” a quien conocía porque en dos oportunidades anteriores había sido detenido y llevado ante él.

Relató Mecchia que los efectivos de infantería que vigilaban a los detenidos, les decían que tenían tres opciones: salir de la Policía por calle Belgrano, lo que representaba la libertad y el regreso al hogar. La otra opción era salir a la cárcel, que era una situación legalmente más clara, y la tercera era salir a la Policía Federal o al Regimiento 20, lo cual representaba un “futuro incierto”. Es decir –interpretó más adelante- “eso significaba que nos podían torturar o nos podían matar”.

EN EL PENAL DE GORRITI

El 16 de noviembre de 1976, Mecchia es trasladado a la cárcel de Gorriti, donde permaneció detenido a disposición del PEN hasta marzo de 1978. Estuvo alojado en el Pabellón 3, junto a Jorge Weisz, Carlos Patrignani, Reynaldo Aragón (detenidos desaparecidos), y otros presos como Renato Colautti, Díaz, Alvarez, Ricardo Ovando, López, Valenzuela, Carlos Tilca  y Julio Moisés. Recordó que poco después ingresaron al penal Andrés Fidalgo, Armando Tilca Barreix, Narciso Santiesteban un joven policía de San Pedro de Jujuy,Juan Robles, Blanco y Vega.

El testigo señaló que a pocos días de haber llegado a Gorriti, vió que retiraban a Américo Macrobio Vilca, de Tumbaya, con quien había compartido cautiverio en la Central de Policía. Desde entonces, “nunca más supimos de él”. Vilte es uno de los desaparecidos del grupo Tumbaya.

Durante su cautiverio en Gorriti, Mecchia fue interrogado dos veces por el Tte. José Eduardo Bulgheroni. “Me dijo que él me tenía hambre” recordó. En el segundo interrogatorio., Mecchia preguntó al militar cuándo sería liberado. “Me contestó que teníamos para largo, entonces yo pedí salir del país”. Poco tiempo después sería visitado por personas que gestionarían su exilio en Venezuela.

Recordó también a otras víctimas del grupo Tumbaya, que fueron vistas por última vez el 15 de diciembre de 1976. Ese día, en la madrugada, los guardiacárceles los despiertan en forma intempestiva y les dicen que se apuren porque iban a ser trasladado. Mecchia se dirigió al baño y allí se encontró con Elías Toconás, otro joven de Tumbaya (desaparecido) que se estaba afeitando. “Entonces, entró un guardiacárcel y le dijo a Toconás:“vamos, vamos, no hace falta afeitarse para lo que les van a hacer”.

En el grupo de presos que estaban siendo trasladados, pudo reconocer a los jóvenes de Tumbaya, Elías Toconás, Paulino y Crescente Galeán, Rosa Santos Mamaní y Rosalino Ríos, todos actualmente detenidos desaparecidos. Según el testigo, “fueron desviados, llevados para otro lado No supimos más nada de ellos”.

Mecchia señaló que “los chicos de Tumbaya estaban desorientados, angustiados, porque estaban acusados de cosas que desconocían” y señaló que la presencia de Bulgheroni y Braga los atemorizaba.

El testigo señaló que los chicos de Tumbaya –la mayoría de ellos afiliados al Partido Comunista- comentaban que cuando detuvieron a Elías Toconás, le encontraron una escopeta. “A partir de entonces, comenzó la persecución a la gente del PC, los fueron agarrando y acusando de guerrilleros”.

Recordó Mecchia a estos jóvenes como “tímidos, tenían una enorme desazón por estar enredados y se sentían avergonzados por estar en la policía”.

Esa noche del 15 de diciembre de 1976, Mecchia,Ricardo Ovando, Blanco, Vega, Luis y Rubén Sanabria, Patricio Vidal Lazarte y Santiago Abán, fueron introducidos en las celdas del celular. En ese contexto, los presos relataron que habían visto a Jaig, Bulgheroni y Braga. El automóvil recorrió un tramo y se detuvo: Varias horas después uno de los presos solicitó un baño y entonces les permitieron descender. Estaban en el Aeropuerto El Cadillal rodeados de militares armados. Poco, después fueron subidos nuevamente al celular y en la noche regresados a la cárcel de Gorriti.

El 16 de diciembre se repitió un operativo similar. Para la Navidad de ese año –relató Mecchia- ya no estaban en la cárcel Jorge Weisz, Carlos Patrignani y pocos días más tarde también desaparecería Reynaldo Aragón.

OTROS RECUERDOS

Mecchia conocía que Antonio Orlando Vargas – imputado en las causas Bazán y Aredez- era el encargado de la cárcel, porque los presos así lo señalaban.

Recordó un episodio en la cárcel: a mediados del 77, cuando estaba en su camastro de la celda. “Se abrió la puerta, me incorporé y ví en la puerta a 2 o 3 militares”. Posteriormente, por comentarios de otros presos, supo que entre ellos estaba Braga.

Vio también en el Pabellón 3 de la cárcel de Gorriti a Horacio “El Negro” Vale. “Una vez volvió golpeado, lo habían picaneado dijo y mencionó como responsable de eso a un agente penitenciario de apellido Zárate” relató Mecchia. También vio a otros presos torturados como Renato Colautti y destacó que uno de los lugares de castigo era el famoso “chancho”, al que todos temían, porque era un lugar de tormentos.

Mecchia pudo ver también a Armando Tilca Barreix (detenido desaparecido). Recordó que “él se consideraba un hombre muerto” dijo y detalló que cuando Tilca es retirado de su celda, al pasar por la de Mecchia se despidió diciéndole: “Chau Juan, me sacan”.

Narró el testigo la sensación de indefensión y de incertidumbre permanente que vivían los presos. “No sabíamos cuando, ni a qué hora nos llevaban. Cualquier ruido nos daba miedo, porque no sabíamos a donde nos iban a llevar, ni que nos depararía después”.

Entre el personal carcelario que más hostigaba a los presos mencionó a Lacsi, Zárate, Aguaysol y Gutiérrez, quienes les decían a los detenidos que estaban a cargo del Ejército, lo cual reforzaba el temor a Bulgheroni y Braga.

Al ser consultado sobre Weisz y Patrignani recordó que los vió “íntegros” y detalló una conversación con Weisz a propósito del nacimiento de su hija. “Se llama Libertad” le contó.

Además, Mecchia señaló que en la celda contigua a la suya se encontraba Nrciso Santiesteban, una de las víctimas, de la causa Aragón, detenida desaparecida. Santiesteban prestaba servicios en la policía de San Pedro. “Era muy tímido y callado, estaba compungido” recordó Mecchia quien destacó que Santiesteban se había identificado como policía, lo cual generaba algún recelo en el resto de los presos. “Sabíamos también que había pertenecido a la JP de San Pedro. Pero el no se quería mezclar con nosotros para que se le aliviane la situación” manifestó el testigo.

ESTÁBAMOS PRIVADOS DE TODO”

El segundo y último testigo de la audiencia fue Pablo Roberto Lacsi uien describió su situación de detención desde la localidad de Tumbaya pasando por Volcán, luego Humahuaca, la central de policía y el penal de Gorriti de San Salvador de Jujuy donde en cada lugar permaneció por el lapso de 15 días recordaba el testigo.

En Volcán me pegaron, en Humahuaca me torturaron, estábamos vendados y esposados, conmigo estuvieron Ríos, Mamaní, Flores, Ávalos. En la central también nos torturaron, el Comisario Jaig nos tiraba al piso y nos preguntaba en qué andábamos, estábamos privados de todo, no podíamos hablar, hacíamos el recreo en el polideportivo del penal pero separados de uno en uno”.

Luego relató que personal de la Policía provincial, Servicio Penitenciario y Ejército lo llevaron al aeropuerto en un móvil del servicio penitenciario y que allí vió a Remigio Guerra y José Aban.

La próxima audiencia será el 13 de septiembre.

15va. JORNADA

CAUSAS: “AREDEZ Y OTROS” Y “PAULINO GALEAN Y OTROS”

 SOBREVIVIENDO EL TERROR, TORTURAS, PERSECUCIONES ANTES DEL GOLPE DE ESTADO DE 1976

En esta decimo quinta audiencia del primer juicio que se está desarrollando en Jujuy por crímenes de lesa humanidad, dejó el testimonio de ex presos políticos: la tortura, el dolor y el sometimiento que pasaron durante el Terrorismo de Estado.

Juan Noguera, declaró cerca de cuatro horas ante el Tribunal Oral Federal y brindo detalles de la humillación, la tortura y los traslados que vivió por los centros clandestinos del país: Vila Gorriti, Unidad Penal Nº9 de La Plata, campos de concentración de La Perla y La Riviera, en Córdoba y en Sierra Chica, Buenos Aires.

Estuvo detenido en tres oportunidades, la primera vez fue por realizar pintadas tras la muerte del Gral. Juan D. Perón. Era militante de la Juventud Peronista “He sido y voy a ser militante del Peronismo” expresó ante el tribunal. Fue detenido por primera vez en 1974, en la calle Otero entre Guemes y Alvear, paro un patrullero: “golpes, patadas, nos tiran al piso y nos llevan a la antigua Brigada de Investigaciones”. Allí padecieron tortura psicológica “mirando la pared”.

Pasamos a la justicia provincial, fueron acusador por pintar y lo envían a la cárcel, 10 días, al penal de Gorriti en el pabellón de menores, ya que tenía 19 años. “Estaba de guardia el oficial Mario Gutiérrez, cuando llegue a la cárcel, empieza a verduguearme “¡vos no vas a salir más!.Luego la justicia provincial le dio la libertad. Noguera, siguió firme militando.

Torturas en 1974. Picana eléctrica en la Federal

En noviembre de 1974, fue detenido por la Policía Federal “me agarraron en mi casa yo dormía, vi uniformados, me visto y me sacan en un patrullero Ford Falcon, recibí patadas en el piso del auto hasta llegar a la Federal, directo a la celda”. Lo citan a declarar, estaba acusado por pintar y recordó al oficial Fuensalida. Este oficial le pide que se desvista y lo baja al subsuelo de la Federal donde torturaban, con los ojos vendados.

Había una elástico de cama de metal, me tiran, me atan las piernas abiertas y los brazos, me colocaron la picana eléctrica. Sentí pellizcones y descarga eléctrica por las uñas, los testículos, el ano, tetillas. Tal era la tensión, se baja la venda y los vi” recordó.

Escuché que gritaron que coloquen la lámpara”, para que Noguera no viera a sus torturadores. Allí estaba Fuensalida, el jefe de la Federal, en ese momento, González y el oficial Rodríguez Mendoza, describió.

Fue interrogado por las pintadas, le preguntaban quien era el jefe que cantara como los otros, en referencia a sus compañeros. Después le detallaron el trayecto de esa pintada, recordó Noguera.

Después de esa tortura le dicen que: “no tenía que tomar agua por 24 horas ni digerir nada, ya que tenía el cuerpo electrificado”. Al otro día firmo la declaración.

Otra tortura, recordó, fue la del oficial Rodríguez Mendoza quien en esa época era musculoso y hacia que pasearan desnudos los detenidos por el patio, y “decía cual era el más bonito”, esas imágenes humillantes las tiene perpetua en su memoria.

Así también el jefe de la Federal, en ese momento conocido como “el Lobo” les decía a los detenidos que “gracias a nosotros por haber descubierto una célula subversiva lo regresaban a su lugar de origen” ya que estaba trasladado.

El régimen en la cárcel, seguían las torturas, “nos degradaban, las requisas a los familiares los desnudaban le tocaban las partes intimas”. Así también las requisas a los detenidos eran idénticas.

En la cárcel de Gorriti lo vio a Patrginani, Weisz, Aredez

La tercera detención, lo encuentra trabajando junto a un abogado. Esa mañana mientras llevaba unos expedientes fue detenido en calle San Martín, a la altura de la escuela Normal. Un patrullero de la Policía de la Provincia lo detuvo, en la vía pública. Recordó que estuvieron dos horas dando vueltas, lo llevaron por el RIM 20, el GAM 5 hasta qye lo llevaron al Comadno Radio eléctrico. Allí había mucha gente, porque había habido una redada de 15 a 20 personas.

Le toma declaración el comisario del a Policía de la Provincia Jaig. Estaba el oficial Julio Rodríguez y Ruiz quien le toma declaración al presidente del Partido Comunista Vicente Cosentini.

Alli estuvo varios días, y luego lo pasan a la cárcel de Villa Gorriti al pabelló 5, celda 113, donde el régimen de la cárcel era más duro. En ese lugar identifica al oficial Singh, los hermanos Ortíz, a Gutierrez y Zaráte.

Fue juzgado y fusilado”

Noguera pudo ver cuando llega el abogado detenido desaparecido Ernesto Turk al pabellón 5. “Turk, estaba asustado y decía: me van a matar!” recordó.

En esos días fallece el padre de Noguera y logra un permiso de Singh- a cargo del Penal de Gorriti- para ir al velatorio. “Me mantenían esposado toda la noche, cada, dos horas cambio de guardia. No pude enterrarlo a mi viejo. Me sacan del velorio para volver al penal y al regreso cada dos cuadras había guardia: era el terrorista, el delincuente, el subversivo”.

Al llegar al penal pregunto por Turk y le cuentan que lo habían sacado. En una visita del obispo Miguel Medina, al pasillo del penal. Noguera le consulta sobre Turk y recibe como respuesta: “fue juzgado y fusilado”.

En el penal Noguera los vio a Braga “cara cortada” y Bulgheroni en varios interrogatorios donde le preguntaban: quienes eran sus compañeros, quien era el jefe?. Estos oficiales de inteligencia estaban a cara descubierta.

Los traslados

La madrugada del 7 de octubre, dia de la Virgen del Rosario, los sacan del Penal, para un traslado. El operativo estaba a cargo de Singh, los Ortiz, Gutiérrez y Zarate. En la puerta estaba el camión del ejército. “En el aeropuerto, nos venden. Hay gente marcada: Armando Tilca, Luis Ardez y el Loco Bravo”, recuerda.

A los marcados les habían puesto una cinta roja y eran a los que más golpeaban durante el viaje en el Hércules, “vendados, amordazados, engrillados, caminaban por las espaldas, nos torturaban y nos denigraban” y al llegar a La Plata, los marcados fueron al Hospital, relato.

Habían llegado a la Cárcel Modelo de La Plata, Unidad Nº9, donde fueron recibidos con golpes de garrotes de goma y perros. “Teníamos las espaldas negras” por los golpes durante el vuelo.

El régimen era muy duro, en las celdas hacían sus necesidades fisiológicas. Noguera conoció los “chancos: celdas de castigo” donde los llevaban desnudos y recibían golpes.

En cuanto a la comida, “era asquerosa, nos daban carne de caballo, la sopa era agua pura, no había cubiertos”, describió.

Los marcaban con números, “ya no éramos personas” relata no tenían identidad. Lo llevan a La Perla y a La Riviera, en Córdoba. “nos sacan desnudos, hombres y mujeres”, un grupo de 30.

Luego serian trasladados a Sierra Chica, donde el régimen era más duro, “nos bañábamos dentro de la celda, con el agua del inodoro”.

Salí cantando la Marcha Peronista”

Ante tanta humillación “creían que nos iban a quebrar, contábamos películas, cantábamos, de donde era cada uno… y así fuimos sobreviviendo”, recordó con dolor y ese milagro de estar vivo hoy.

En Sierra Chica lo citan para su libertad, como el “880”, era él numero que identificaba a Noguera.

Salí cantando la Marcha Peronista, un grito de rebeldía”, le dijeron que tenía 15 minutos para desaparecer, era mayo.

En ese pueblo, un padre le dio dinero para que viaje y coma. Al llegar a Jujuy, tenía la orden de presentarse en el RIM 20 y encontrarse con el Capitán Jones Tamayo. Al presentarse un de los hermanos Ortíz, le dice : Te salvaste de esta, la próxima te matamos”, lo amenaza.

Persecuciones en Democracia

No conseguía trabajo, le rebotaban de varios lugares. Al tiempo, en 1981 decide casarse, y va a verlo al padre Germán Macagnno , en el Obispado de Jujuy, donde se encuentra con el padre Moreno. Se abrazan porque se conocían. Ese encuentro había sido filmado y a los días nuevamente fueron a buscarlo a su trabajo, la casa de la novia, y a la casa de su madre.

Noguera debía presentar a las 3AM en el GAM 5, no se presenta. Y junto al dueño de la empresa donde trabajaba van a verlo al Juzgado ;Federal y estaba el juez Magnum Topp a quien Noguera le pide protección, y el magistrado le sugiere que se presente en el GAM 5.

Al llegar Jones Tamayo le dice “no haga tanto lío, el juez federal me llamo, la cita era por la encuentro que había tenido con el padre Moreno”. Ese aviso, era para avisarle que estaba siendo controlado. “Para que sepa que seguimos mandando, y no hay vuelta de hoja, los políticos no tienen cabida en el país” le advirtió Jones Tamayo. Luego sucesivamente fue amenazado por Mario Gutiérrez

SANTIAGO JOSE ABAN, joven estudiante de la escuela Tecnica de Maimara

Santiago J Aban declara por la Causa “GALEAN PAULINO y otros” del Grupo Tumbaya. Cuando ocurre su detención, 27 de octubre de1976, el estaba en la Escuela Tecnica de Maimara en clases. Personal de la Policia de la Provincia lo apresan “ya se imagina por que” fue la explicación, sabia que su afiliación al Partido Comunista era la respuesta. Lo llevaron a su domicilio en Tumbaya, para encontrar alguna prueba que no existía. A 300mts aproximadamente vivía el Administrador de una Cantera, allí se dirigieron y los policías mantuvieron una charla con el para luego dirigirse a la comisaria de Humahuaca, al dia siguiente un nuevo traslado. En Volcan suben otro detenido, Nemesio Flores, finalmente los dejan en la Central de Policia de Jujuy en “un baño cada uno hasta el dia siguiente” que le toma declaración el Comisario Vilca y otra vez “un capitán de ejercito de civil”. Pasa luego al Pabellon 3 del Penal de Gorriti integrado ya con el resto del grupo de Tumbaya. Cuenta que estuvo 5 meses sin actividad, después lo sacaban a caminar al patio. En junio de 1977 recien y por única vez, pudo ver a su madre quien luego de peregrinar por Policia y Ejercito, consiguió ubicarlo y permiso de visita “creo que hablo con Bulgheroni”. En su relato menciona que 2 veces lo llevaron junto a una parte de sus compañeros de Tumbaya al aeropuerto pero el avión no llego. La otra parte de los prisioneros de Tumbaya “los hermanos Galean, Rosarino Rios, Rosa Mamani los sacaron antes”. Recupero su libertad un 17 de julio de 1977 a la medianoche. Entre sus recuerdos nombra a sus compañeros de celda con los que se relaciona: Sanabria, Mecchia, Blanco. Solo apellidos pero permanecen en su memoria.

CARLOS ALBERTO CARDOZO:” Tenia necesidad de estar aquí y referir lo que estaba pasando en Ledesma

Este medico que sufrió un Accidente Cerebro Vascular estando preso, a pesar de las secuelas que deja semejante combinación, se presenta con mucho ímpetu y su declaración es meticulosa. Recuerda su primer trabajo en el Centro de Salud de Ledesma, su empeño porque la población recibiera atención medica de calidad en un lugar que contaba con muy pocos elementos, por ejemplo el laboratorio solamente análisis de rutina, el aparato de rayos era solo uno y muy chico, no había heladera y por lo tanto tampoco vacunas. En la población había mucha tuberculosis entonces decide realizar gestiones ante el Ministerio de Salud, lo acompaña para ello el dr Collado. Detalla que las viviendas de los obreros eran galpones para 4 o 5 familias con un excusado para todas. En esta lucha coincide con el Dr. Luis Aredez a quien conoce en ocasión del fallecimiento de Juan Domingo Peron. Muy poco tiempo retuvo su cargo en el Centro de Salud pues ante tanto reclamo por los faltantes, el Administrador, Juan Jose Castellanos le informa que “estaba haciendo algo que no le gustaba” y lo despide. Se convierte en asesor del Dr Luis Aredez a quien admira por su entrega de trabajo y honestidad. En la gestión como Intendente, Aredez logra registrar las tierras de la Empresa Ledesma dentro del egido municipal, por lo tanto pasibles de impuestos. Fue la única vez que los erogaron. Cuenta que llegaron médicos recién recibidos para hacer residencia pero que se desperdiciaban por la falta de elementos.

Asevera que “antes del golpe ya había presos políticos en Jujuy, en el Sindicato (de Ledesma) todos alguna vez fueron presos”. El Dr Cardozo fue detenido en octubre 1975 por la Policia Federal. Junto a Carlos Patrignani, Jorge Weisz y Garnica son detenidos antes del golpe. Cardozo es procesado y condenado por “riesgo potencial por este Juzgado Federal”

Recuerda con un dejo de tristeza que “los de Tumbaya eran jóvenes, adolescentes de 18, 20 años. En las noches se conectaban entre ellos a traves de sus coplitas. En el silencio absoluto emocionaba escucharlos”. Resalta el” compromiso y el recuerdo de lo pasado (por los Mineros de Aguilar y Obreros de Ledesma) porque hasta ahora no han perdido la conciencia de clase y de raza. Esto es Jujuy, los que luchan y estas luchas no estan en los libros de historia ”.

Coincide con muchos otros relatos que antes del traslado que muchos tuvieron a Unidad 9 La Plata, sacaron a otros compañeros que son los desaparecidos. Tambien esta en su memoria el trato carcelario de las enfermedades: para cualquier dolencia los enfermeros recetaban un analgésico. En ocasión de haber sufrido el ACV, no fue atendido como correspondía aunque lo vio un medico, el Dr. Bracamonte, que intercede para que sus caminatas por el patio del Penal de Gorriti se extiendan mas tiempo que el resto de los prisioneros, como una forma de rehabilitación. Entre las personas que recuerda como compañeros en la cárcel nombra a Andres Fidalgo, Dr. Ovando, Juan Meccia, Ernesto Farias. Le conceden libertad en octubre de 1979 y allí comienza a sufrir el intento de encontrar trabajo; de recuperar lo perdido “pero no había posibilidades por una merna en mi capacitación. Hacia guardias recién pude conseguir trabajo en 1985. Reconozco como me valoraron los colegas de APUAP y el Colegio Médico”

Producción: Silvia Martínez y Mariana Mamaní

p/ EQUIPO DE COMUNICACION DE APOYO A LOS JUICIOS

14va. JORNADA

TESTIGOS QUE ABARCAN CAUSAS DIFERENTES

“ALGUNOS DE GANA  Y OTROS NO SE POR QUÉ”, tal vez esta frase defina el testimonio de EMILIO AVALOS, con la que explica las razones de encarcelamiento propias y de sus compañeros circunstanciales.  Puneño,  por razones de trabajo vivia  en Tumbaya donde fue secuestrado por la Policia de la Provincia, golpeado,  finalmente trasladado hasta el Penal de Villa Gorriti  pasando antes por diferentes comisarias.  Su recuerdo es difuso, aunque con certeza menciona haber visto  a pobladores de Tumbaya como “Mamani, Ramos, Guerra, Lacsi”. Sabe por comentarios  que Galean también estaba pero el no lo vio. En una “casita” que ubica dentro del Penal, dice haber visto a un hombre vendado, esposado y torturado; no lo conocía. Nunca supo que quiere decir subversivo. Lo liberaron después de “7 u 8” meses. Algunos datos importantes los anoto, serán aportara al Tribunal para contribuir con mas detalle a su testimonio.  

OLGA NOEMI TELL, (declaró en el contexto de las causas Aredez y Aragon)pudo hablar  de su padre MAXIMO ALBERTO TELL, Secretario General de FOETRA quien junto a su pareja TERESITA SARRICA, todavía permanecen desaparecidos desde el  13 de mayo de 1.977. Marcó el comportamiento llamativo del abogado de ENTEL, Dr Conessa Mones Ruiz quien después de preparar un Habeas Corpus no lo presento por ello en ocasión de reclamárselo, el abogado le dijo que  “Jaig (Ernesto) se abatato y lo mato”. La vigilancia que tuvo la familia era tal, que hasta en las misas que oficiaban a nombre de su padre había policía, pero no les estaba permitido publicar en el diario la invitación. A través de las preguntas de la fiscalía, recordó que recibió llamados de un hombre que se daba a conocer como Lescano que la citaba al B° 23 de Agosto donde le entregaría información de su padre. Nunca se animo a concretar el encuentro. Respecto a “Cachirichi” Herrera, supo por  comentarios, que era el ejecutor en el RIM 20. En 1976 fue detenido y el Cnel Carlos Bulacios le da la libertad y en ese punto recuerda que en una de las  entrevistas con el militar, encontraron a Jefes de ENTEL en su oficina. 

El último testimonio  fue ELADIO MERCADO, empleado en la morgue del Hospital. Esto le permitio ser testigo de la desaparición de cadáveres en diferentes escenarios de la ciudad. Una noche en La que personal de Policia de la Provincia fu a su casa” a pedir que colabore a trasladar un cadáver a Yala” por curiosidad compartida con la Monja Superiora, siquieron al furgón azul y apostados a varios metros, observaron como lo enterraban en una fosa. Otro recuerdo fue el del cadáver de una señora con un “abrigo a cuadros con botones marrones lleno de barro como NN”. Fue a lal Policia a averiguar su identidad y allí un oficial le marco claramente que “esas cosas no le incumben”.  Despues del ’83, se fueron descubriendo algunos rastros del horror, y encontraron el cadáver de esa señora que supo  “era Scurta”(Dominga Alvarez de). Otro de sus recuerdos fueron las” tres zanjas grandes en El Chingo” o “con permiso del Juez, el Director(del Hospital) hacia llevar los cadáveres al Cucho, ya no habia mas lugar en el Hospital”. La curiosidad parece una característica de Eladio Mercado. No entendía como ocurrían las hechos ya que se hablaba de guerrilleros, pero esos no eran guerrilleros” concluye.

Silvia Martínez para el

EQUIPO DE COMUNICACIÓN DE LOS JUICIOS POR DELITOS DE LESA HUMANIDAD EN JUJUY

13va. JORNADA

OLGA PRESENTE!! UNA VOZ QUE NO PUDO CALLAR LA MUERTE

La audiencia 13 del primer juicio por delitos de lesa humanidad, que se cumplió el 24 de agosto, estuvo plagada de sorpresas. Terminó con la resolución del Tribunal que revocó la prisión domiciliaria del imputado Mariano Rafael Braga, quien fue trasladado a la Unidad Penal Nº 8. Pero además, en un momento del debate Braga se vió obligado a descubrirse el rostro que ocultó desde que inició el juicio con bufanda, con apósitos y lentes oscuros.

Por otra parte, el Tribunal resolvió remitir a la Fiscalía del Juzgado Federal las declaraciones del primer testigo, Julio Bidone, ofrecido por la defensa. Bidone quien se desempeñó como 2do Jefe del Grupo de Artillería 5 de Jujuy, incurrió en flagrantes contradicciones, por lo que se solicitó su imputación por falso testimonio. Además el testigo confesó haber cumplido tareas en Tucumán “en la lucha contra la subversión en el monte”.

Durante esta jornada testimoniaron tres hijos de Luis Aredez, Adriana, Ricardo y Olga. En la sala de audiencias estaba presente, el otro hijo, Luis Aredez junto al titular del programa de Memoria Verdad y Justicia Beinusz Smuckler, dirigentes de organismos de derechos humanos de Buenos Aires y de Jujuy, referentes sociales y diputados provinciales. A la querella integrada por los Dres. Ariel Ruarte, Paula Alvarez Carrera, María José Castillo, Juan Manuel Sivila, se sumaron por la APDH, Ernesto Moreau y Oscar Rodríguez.

Desde el Hospital de Complejo Penitenciario de Ezeiza, Antonio Orlando Vargas, seguía las instancias por teleconferencia, mientras que Mariano Rafael Braga lo hizo sentado en el banquillo, al costado de la sala.

La defensa de Braga, el abogado Ricardo Vitellini pidió al Tribunal la incorporación de un artículo del diario Página 12 sobre Luciano Benjamín Menéndez –imputado en La Rioja por delitos de lesa humanidad- donde se da cuenta que el mismo “goza de buen estado de salud”, El insólito pedido fue rechazado por la Fiscalía del TOF atendiendo que Menéndez fue apartado del juicio de la Rioja y también del proceso que se sustancia en Jujuy.

EL RELATO DE OLGA MARQUEZ

En la audiencia, por pedido de la querella de Aredez y de la Secretaría de Derechos Humanos de la Nación, se dio lectura a un testimonio de la dirigente Olga Márquez de Aredez, una luchadora incansable, que sigue estando presente. La muerte no pudo con ella, y aunque no haya estado físicamente en este debate, su voz se alzó desde un expediente judicial, para narrar la desaparición de su esposo.

En la lectura de esa declaración, fechada el 8 de septiembre de 1981, Olga relataba los trabajos de Luis Aredez donde quedó plasmado su compromiso social y gremial y, también, su enfrentamiento con Ledesma. También Olga dio cuenta entonces de las circunstancias del primer secuestro de su marido, ocurrida el 24 de marzo de 1976, a las 4 de la mañana. Aredez fue sacado de su domicilio en una camioneta con el logo de la empresa Ledesma, permaneciendo siete meses en el Penal de Gorriti.

Según el relato de Olga Márquez, el Coronel Bulacios que estaba a cargo del Regimiento 20, le dijo que su marido había sido detenido por su actuación en el Sindicato de Azucareros y en la obra social.

En octubre de ese año, junto a otros detenidos, Luis Aredez fue trasladado a la Unidad Penal Nº 9 de La Plata y liberado en marzo de 1977. El 13 de mayo fue nuevamente secuestrado, después de cumplir con sus trabajos habituales en el Hospital de Fraile Pintado. Desde entonces permanece detenido desaparecido.

PIDEN FALSO TESTIMONIO

El testigo de la defensa, Julio Bidone, Segundo Jefe del GA 5 durante la dictadura, declaró por sistema de teleconferencia, desde el Consejo de la Magistratura. En su testimonio dijo que Mariano Braga era un oficial de la batería, un oficial de servicio del grupo, que cumplía tareas de identificación de blancos para artillería, instrucción física y además actividades en el Casino de Oficiales. Al serle requerida precisiones sobre a qué se refería con “la indentificación de blancos de artillería” dijo que se trataba de prácticas en el campo donde se definían blancos como “árboles o vehículos viejos”, para lo cual se requería inteligencia, expresó.

Al principio no recordó “ningún defecto físico de Braga”, pero seguidamente dijo que el imputado “no desfilaba porque tenía una lesión en una pierna por un accidente”. En otro tramo dijo que no sabía si el 23 de agosto de 1976 Braga había desfilado. Y ante la consulta del Fiscal consideró que era posible que lo haya hecho en una unidad militar. Pero además, también en un momento de la audiencia, afirmó no recordar si entre el 20 y el 27 de agosto había estado en Jujuy porque por entonces “estaba un mes en Jujuy y un mes en Tucumán”-

Estas declaraciones resquebrajan el argumento de la defensa que pretende demostrar que el día que fue secuestrado Pampero Alvarez García, el 21 de agosto de 1976, Braga no se encontraba en Jujuy.

Bidone narró que Mariano Braga, cumplía también tareas en el Regimiento 20, a donde iba dos o tres veces por semana para “auxiliar en la atención de familiares de detenidos” al Coronel Carlos Bulacio. El RIM 20 ejercía en Jujuy la Jefatura del Area 323. Braga había sido comisionado para esta tarea, por un supuesto “acuerdo verbal” entre el Jefe del GA 5 y el RIM 20.

También dijo Bidone que en el RIM 20 funcionaba un Destacamento de Inteligencia, que dependía de la Brigada V de Tucumán. Bidone no pudo precisar porqué ese destacamento supuestamente era independiente del resto de las unidades.

Tampoco pudo explicar a qué tipo de detenidos se había referido cuando dijo que Braga iba a atender a familiares de detenidos en el Regimiento 20. “Lo ignoro” afirmó ante la consulta del Fiscal Snopek. Y ante el requerimiento del juez Daniel Morín para que explique con precisión las tareas que Braga realizaba en RIM 20, dijo “no tengo ni idea”

Además el Fiscal Snopek, interrogó al testigo sobre el legajo de Braga, donde Bidone aconseja que “por el tipo de tareas que había desarrollado Braga sea trasladado a otro punto del país, por razones de seguridad“. Si supuestamente “Braga realizaba tareas subalternas, entonces, ¿a qué se debía la necesidad de garantizarle seguridad? El testigo no pudo explicarlo.

La querella de Alvarez García, Ariel Ruarte, consultó el testigo porqué en el legajo –firmado por el mismo- dice que Braga era Oficial de Inteligencia del Area 323. Bidone dijo que Braga era un teniente recién ascendido, “no podría hacer inteligencia, no tenía experiencia”. Y más adelante ante la imposibilidad de explicar porque el Legajo dice algo distinto, afirmó que se trataba de un error. “¿Y cuando se dio cuenta del error en el legajo?” consultó la querella. “En este momento” respondió.

El juez Morín también interrogó al testigo sobre este asunto: “Braga ¿continuaba como oficial de Inteligencia 323? “No lo sé” dijo esta vez Bidone. Morín además le consultó, atendiendo el error del legajo, si entonces la licencia del imputado que allí figura había existido: “Debe ser”, alcanzó a decir Bidone. Más adelante el testigo dijo que la licencia otorgada era por las tareas en el Grupo de Artillería 20. Pero Braga además cumplía tareas en el Regimiento 20, que era la Jefatura del Area 323.

El testigo –en un tramo de su declaración- explicó que sus viajes mensuales a Tucumán se debían a que “iba a combatir a la subversión en el monte”, como jefe de una fuerza de tarea. Y expresó, ante consulta del abogado Ruarte, que en algunas oportunidades producían detenciones.

El querellante Oscar Rodríguez, consideró que el testigo no podía seguir declarando por haber adquirido –tras sus declaraciones- la calidad de imputado y pidió su detención. “No puede seguir declarando, porque dijo haber participado de la fuerza de tarea en la lucha contra la subversión”, a lo que el letrado sumó “la reticencia y las contradicciones” de Bidone.

El Fiscal Snopek y el Fiscal Ad Hoc, pidieron también que se impute a Bidone por falso testimonio debido a las claras contradicciones en las que había incurrido.

El Tribunal Oral Federal por unanimidad rechazó el pedido de detención del testigo, ante lo cual la Fiscalía y la querella hicieron reserva para recurrir a Casación. Por otra parte, el TOF, resolvió remitir a la Fiscalía las declaraciones de Bidone para que se analice si corresponde la imputación por falso testimonio.

 

BRAGA A CÁRCEL COMÚN

En la audiencia Nº 13, el Tribunal Oral Federal resolvió revocar el beneficio de la prisión domiciliaria al imputado Mariano Rafael Braga y dispuso su detención en la Unidad Penal Nº 8. La resolución fue adoptada por el TOF, tras un incidente que se produjo durante la declaración testimonial de Adriana Arédez, hija de Luis Aredez, cuya desaparición se investiga en este tramo del juicio.

Al iniciar su testimonio, Aredez solicitó al TOF que mientras dure su testimonio y el de sus hermanos Ricardo y Olga -que comparecieron posteriormente- el imputado Mariano Rafael Braga permaneciera sin los lentes de sol, sin los apósitos en ambos lados de la cara y sin la bufanda. Cabe indicar que desde el inicio del juicio, el imputado ha apelado a todos estos elementos en un intento de ocultamiento y con la clara intención de despistar a los testigos que identifican su participación en la represión, justamente por su cicatriz en el rostro.

Adriana Aredez –en su extenso testimonio- señaló que en la única visita que pudo hacer el 21 de junio de 1976 junto a su madre y su hermana al Penal de Gorriti para entrevistarse con su padre – detenido desde la madrugada del 24 de marzo de 1976- Braga se encontraba en esa unidad. Explicó que su madre le dijo entonces: “ese que está ahí es Braga”. Olga Márquez había conocido al Tte. Braga en las visitas periódicas al Regimiento 20, a donde acudía para conocer el destino de su esposo secuestrado y tramitar su liberación.

El abogado querellante de la causa Aredez, Oscar Rodríguez (APDH), tras la queja interpuesta por miembros del público presente en la audiencia, quienes escucharon que Braga habría proferido expresiones agraviantes en voz baja contra la testigo y, ante la reacción de la propia testigo por este suceso, solicitó al Tribunal que se le revoque la prisión domiciliara a Braga, por cuando “hoy ya no tiene derecho”.

Explicó Rodríguez que “es grave que en una audiencia pública por delitos de lesa humanidad se destrate a una víctima” y refirió que tres testigos Rubén Adi, Juan Campos y el diputado Miguel Tito escucharon los agravios de Braga hacia Aredez, conducta a la que consideró amenazante. El letrado argumentó que tal actitud incumple disposiciones y reglas de Naciones Unidas para procesos donde se tramitan delitos graves, así como disposiciones de la Corte Suprema de Justicia de la Nación. Además consideró que constituyen un “entorpecimiento probatorio” las estrategias que ha venido usando Braga en el proceso para no ser reconocido. “Nunca ví que un imputado se desfigurara en una causa” afirmó Rodríguez y se refirió puntualmente al uso de gafas oscuras, curitas y una bufanda con la que Braga busca taparse el rostro.

En esa misma línea, el abogado querellante Ernesto Moreau (APDH) recordó que en el Juicio a las Juntas, un jurista Relator de la ONU solicitó la aplicación de normas de tratamiento a víctimas de delitos graves, aprobadas por el ECOSOC. Dichas normas explicó “no solo obligan a respetar a las víctimas, sino a rendirles homenaje y cuidarlas” y adhirió al pedido del querellante que lo precedió.

Por su parte, la querella de la Secretaría de Derechos Humanos de la Nación, Juan Manuel Sivila, adhirió también a la solicitud de sus antecesores, y solicitó que se apliquen sanciones ejemplificadoras para no permitir la revictimización de los testigos, al tiempo que solicitó la revocación de la prisión domiciliaria.

En igual sentido se expresó el Fiscal Ad Hoc, Pablo Pelazzo y requirió una sanción a la defensa de Braga por encubrir las amenazas proferidas por su defendido.

El Fiscal del TOF, Francisco Snopek, por su parte consideró que teniendo en cuenta que en lo que resta de este primer juicio por delitos de lesa humanidad, deben declarar alrededor de 90 testigos, no deben admitirse conductas agraviantes como la cometida por Braga y apreció que este precedente puede amedrentar a futuros testigos. Snopek también puso de relieve que este tipo de conductas no corresponde al estado de derecho y pidió también que se revoque la prisión domiciliaria.

Durante el desarrollo de la testimonial de Aredez, finalmente Braga tuvo que quitarse las curitas, la bufanda y, si bien la defensa señaló que el uso de anteojos oscuros responde a una indicación médica, ante el requerimiento de la testigo, se quitó los lentes.

“Sí, es Braga” dijo entonces Adriana Aredez al ser consultada respecto a si la persona allí presente, era la misma que había visto en el Penal de Gorriti en 1976.

Al término de las testimoniales, el Tribunal Oral Federal tomó testimonio a Ruben Adi, Juan Campos y el diputado Miguel Tito, quienes coincidieron en señalar que Braga durante la declaración de Adriana Aredez, dijo por lo menos en dos oportunidades “vieja hija de puta”.

También el Tribunal escuchó al imputado Braga quien se defendió diciendo que solo se había dirigido a su abogado defensor para decirle “quiero un careo con esta mujer” o “esta mujer miente”. Además señaló que su esposa –quien lo acompaña en todas las audiencias- fue insultada por gente ubicada a su lado izquierdo en sala. Si bien el imputado dijo no ver, mencionó curiosamente –como responsables de esos agravios- a la dirigente de HIJOS Eva Arroyo –ausente en esta audiencia-, a la diputada provincial Cristina Romano y a la dirigente de Madres y Familiares de Detenidos Desaparecidos de Jujuy Inés Peña.

Al término de la audiencia, el Tribunal Oral Federal resolvió revocar la prisión domiciliaria a Braga, dispuso su traslado a la Unidad Penal Nº 8 y requirió que se remitan todos los antecedentes clínicos para que se le brinden las medidas sanitarias necesarias y se informe cada 72 horas el estado del imputado, a los fines de su traslado si fuera necesario a un centro médico.

El Tribunal recordó que el 16 de agosto último había dispuesto la continuidad del arresto domiciliario de Braga, atendiendo su comportamiento procesal y su actitud colaborativa. Y fundó su cambio de criterio y la revocación de la domiciliaria en el “acto de hostigamiento” que demuestra, por parte del imputado, un “desapego al marco legal vigente”, “una falta de respeto a las víctimas, a los querellantes, a los fiscales y al tribunal”. Pero además, alegó el Tribunal, ese comportamiento constituye un hecho grave en la medida que lesiona la protección a los testigos y genera inseguridad.

ADRIANA AREDEZ.

LEDESMA EN LA REPRESIÓN

“Soy víctima de victimario” dijo Adriana Aredez en la apertura de su testimonio. Aredez vivía en Salta cuando detuvieron a su padre, pero posteriormente regresó a Libertador. Su madre llevaba registro de todo lo que hacía y además lo compartía con sus hijos, para que recordaran y un día pudieron hacer memoria. “No hubo impedimento alguno que pudiera amedrentarla en la búsqueda de mi padre” dijo Adriana ante el Tribunal Oral Federal donde brindó testimonio en el marco de la causa “Aredez y otros”.

La testigo narró la detención ilegal de su padre el 24 de marzo de 1976. Ese día fue secuestrado en una camioneta de Ledesma, que después se supo, era conducida por Juan de la Cruz Kairuz. Precisó también que Aredez permaneció en el penal de Villa Gorriti 6 meses y 12 días. Allí padeció todo tipo de tormentos y tortura y estuvo incomunicado. Adriana pudo verlo solo una vez, cuando concurrió el 21 de junio de 1976 con su madre y su hermana Olga para informarle el fallecimiento de su padre, ocurrido el día anterior.

En ese encuentro-que duró entre 3 y 5 minutos- Adriana pudo ver las secuelas de los tormentos, la delgadez y el estado de mendicidad en el que se encontraba Luis. El día anterior, su padre había sido sometido a un simulacro de fusilamiento, pero además recibía habitualmente “golpes, patadas y culatazos”.

Recordó Adriana que su padre había tenido “uno o dos infartos” y señaló que su madre había advertido a Antonio Orlando Vargas, Director Interventor del Penal y al médico de esa unidad sobre estas dolencias y sobre la necesidad de asistencia y tratamiento médico que nunca se le proveyó. “Sabíamos que si salía vivo iba a ser un Milagro”.

¿FINANCIANDO EL GOLPE?

Relató Aredez que en la Navidad de 1975 concurrió a la casa de Mario Paz, Jefe de Relaciones Públicas del Ingenio Ledesma. Adriana Aredez estaba entonces casada con un hijo de Raúl Paz, hermano del anfitrión. En la reunión, entre los invitados, había también directivos de Ledesma. Allí escuchó decir: “Nosotros, los dueños, los directivos de Ledesma hemos puesto mucho dinero para realizar a mediados de marzo de 1976 un golpe de estado”.

“Soy testigo de eso” dijo Aredez y contó que Raúl Paz le dijo a su hermano que estaba sorprendido por lo que había escuchado: “Sí, es así, a cambio debemos sacarnos de encima gente que nos está molestando” y mencionó entre ellos a Luis Aredez que había sido Intendente de Libertador General San Martín, en 1973.

Durante la Intendencia de Aredez, se aprobó la Ordenanza Nº 84 por la cual se expropiaron terrenos de Ledesma para destinarlos a la construcción de viviendas y dotar al Hospital de mayores recursos. Además en su gestión, “por primera vez en 73 años, la empresa Ledesma pagó impuestos”, pero solo lo hizo un mes, agregó la testigo.

“Todo fue realizado en un perfecto marco legal” afirmó Adriana y destacó que su padre contaba con prestigiosos asesores de la Universidad de Buenos Aires.

CON BRAGA Y BULGHERONI

Adriana Aredez señaló que su madre Olga Márquez concurría asiduamente junto a otras madres de Libertador- al RIM 20 para conocer la situación de sus familiares. Allí eran recibidas por el Coronel Bulacios y el Tte. Mariano Rafael Braga, cuya cicatriz recordó.

También relató un encuentro de su madre con Eduardo Bulgheroni –otro de los imputados- en el RIM 20, siete días después del segundo secuestro, en una oficina donde había cajoneras verdes metalizadas y un enorme equipo de radiofrecuencia.

La testigo señaló que se trataba de una Oficina de Inteligencia y que durante la conversación con Bulgheroni, éste se contactó con Ernesto Jaig, Jefe de la Policía Provincial quien al ser consultado por Aredez dijo que no tenía ningún conocimiento y que Aredez podía circular porque existía absoluta libertad en el país.

El encuentro había sido gestionado por un radioaficionado de apellido Oris, quien acompañó a las mujeres hasta el lugar de reunión. Durante el viaje Oris comentó: “Yo le dije al Dr. Aredez hace tres años, que lo venimos siguiendo. Yo debía presentar semanalmente información al Ejército y reportarles también a los directivos de Ledesma. Le avisé que podía pasarle esto”.

KAIRUZ, DE TÉCNICO A PARAPOLICIAL

Aredez volvió a mencionar a Juan de la Cruz Kairuz –técnico del Club Atlético Ledesma- cuando recordó varios allanamientos a la casa de su madre. “Kairuz participaba, a cara descubierta”, expresó y detalló que en esos operativos los efectivos robaban libros de la biblioteca de Luis, Olga y de sus hermanos, carpetas correspondientes a la gestión municipal de Aredez, así como escrituras de las propiedades de sus padres. Esas escrituras fueron utilizadas más tarde por las fuerzas para extorsionar a Olga Márquez. “Le decían a mi madre por teléfono que si no transfería las propiedades no iba a ver vivo a mi padre”. Olga Márquez pidió antes de hacerlo, escuchar la voz de su marido, pero los represores no pudieron cumplir con esto.

Kairuz “actuaba como un agente parapolicial, en su chevi fosforescente nos seguía con total impunidad”, añadió.

MENSAJES DESDE LA CARCEL: EL ROL DE PAZ Y LEMOS

También Adriana Aredez relató que su padre desde la cárcel de Gorriti enviaba esquelas a su madre donde le indicaba que debía hablar con Mario Paz, encargado de Relaciones Públicas del Ingenio o con Alberto Lemos, que ejercía el cargo de administrador.

En una de esas notas –que Aredez aportó al Tribunal- decía: “Recibí la ropa. Comunícate con Paz y Lemos porque ellos tienen que conocer esto, tienen mucha influencia. Hablá con Vicente Cicarelli”. Otra rezaba: “No dejes de verlos a Lemos y Paz, para que vean que pueden hacer en Tucumán porque dicen que allí están nuestros expedientes”.

Olga logró establecer contacto con Lemos, quien al ser interpelado respondió: “su esposo nos hizo mucho daño, es una persona muy molesta, no va a salir libre, va a quedar detenido muchos años porque se puede producir una pueblada” y los dueños de Ledesma le temían esto porque sabían cuánto quería la gente de Ledesma al Dr. Aredez, narró la testigo.

Adriana Aredez además se refirió al encuentro de su madre y MarioPaz quien le dijo: “Usted Olga no debería meterse estas cuestiones. Aredez nos ha producido mucho daño y tendrá que pagar el daño a Ledesma” y le advirtió que ella también “estaba en la lista”.

Aredez fue trasladado de Gorriti a la Unidad 9 de La Plata, donde fue visitado por Ricardo Balbín, quien encomendó a un abogado que lo visitara periódicamente. El líder radical además se había comprometido a hacer gestiones ante Albano Hargundeguy para que liberaran a Aredez. El 5 de marzo de 1977 salió de la cárcel de La Plata, sin documentos. Por entonces, Balbín-quien le había aconsejado a Aredez que no regresa a Jujuy por seguridad- se encontraba en Venezuela, con Hipólito Solari Yrigoyen que era también perseguido.

La testigo dio detalles del segundo secuestro de su padre producido el 13 de mayo de 1977, cuando su esposa y sus hijos se encontraban en Tucumán. Ese día Aredez se despidió de sus pares en el Hospital de Fraile, después fue visto por dos personas antes del puente sobre el Río Ledesma.

Por denuncias efectuadas ante la CONADEP, Aredez habría estado detenido en el Centro Clandestino de Guerrero, donde –dijo la testigo- fue “torturado, quemado y donde contrajo infecciones”. Una noche habría sido sacado de ese centro. Desde entonces, se desconoce su destino.

“TE VA A PASAR LO MISMO QUE A AREDEZ”

En otro tramo de su extensa declaración, Adriana Aredez se refirió a las detenciones del abogado Juan Baigorria. En una de esa detenciones, según le relató Baigorria, Eduardo Bulgheroni lo amenazó diciéndole: “hablá o te va a pasar lo mismo que a Aredez”.

UN ENVIADO DE LEDESMA: MISION INCUMPLIDA

Otro dato que proveyó la testigo fue que en 1973, los directivos de Ledesma enviaron al Contador Abdala y a un testigo de la empresa Ledesma, para sobornar a Aredez. Abdala le dijo: “Doctor le pido perdón por lo que voy a hacer. Yo sé quién es usted, pero no tengo posibilidad de negarme” y extendió un mapa de Argentina. “Me envía Blaquier, ponga el dedo en cualquier lugar del mapa, elija cuantas tierras y propiedades en cualquier lugar del país, las que usted quiera”.

Ante este episodio Luis Aredez respondió. “Cierre el mapa. Me extraña que usted crea que yo puedo hacer esto. A usted lo están usando, lo están manipulando como acostumbra a hacer Ledesma”

Adriana Aredez –durante la testimonial-. responsabilizó a los directivos de Ledesma y a las fuerzas conjuntas de todos los hechos que tuvo que soportar su padre

“Hoy 8 nietos y 4 hijos queremos saber qué hicieron con mi padre los victimarios que participaron de la Doctrina de la Seguridad Nacional y cometieron crímenes de lesa humanidad” dijo Adriana Aredez, sintetizando el clamor de justicia que resuena en cada audiencia.

Producción: María Inés Zigarán

—————–

RICARDO ADEREZ: “BUSCAMOS LA VERDAD, SIN ODIO, CON LA CONSTITUCION NACIONAL Y LAS LEYES”

“Buscamos la verdad, sin odio, con la Constitución Nacional y las leyes para poder juntarnos con los restos de nuestros familiares, enterrarlos, hacer el duelo y seguir construyendo este país”. Así cerró su testimonio Ricardo Aredez, en la décimo tercera audiencia del primer juicio por delitos de lesa humanidad, donde se investiga lo sucedido con las víctimas de la causa “Aredez Luis y otros”.

En un extenso y conmocionante testimonio, Aredez relató las circunstancias de las detención de su padre, los allanamientos a la casa familiar, la tenacidad de su madre para conocer el destino de su padre y reveló también los padecimientos a los que fue sometido durante el servicio militar que le tocó realizar en 1978.

EL PRIMER SECUESTRO DE LUIS AREDEZ: LEDESMA “AL SERVICIO DE LAS FUERZAS CONJUNTAS”

Recordó que el 24 de marzo de 1976, a las 4 de la mañana, tocaron el timbre de la casa donde vivía junto a sus padres y su hermano Luis. Era un día nublado con llovizna. Abrió la puerta y vió una camioneta blanca con el logo de Ledesma, la misma que observó después desde la ventana de arriba cuando se llevaban a su padre

Supo que su padre había sido detenido en el Concejo Deliberante que funcionaba en la Municipalidad. Allí y en la Escuela Nacional Nº 38 Provincia de Tucumán, se decía que había gente prisionera

Indicó que 2 o 3 semanas después de ese hecho, su madre, recibió una nota donde su padre le informaba que estaba bien y le pedía que hable con Alberto Lemos, directivo de Ledesma y le indicaba que para gestionar esa entrevista debía contactarse con el Contador Abdala.

Ricardo Aredez relató que su madre, Olga Márquez, se entrevistó con Lemos en la administración de la empresa Ledesma, acompañada por la señora Rosa de Abdala. En ese contexto Olga interpeló a Lemos sobre la detención y preguntó por qué su marido había sido llevado en una camioneta del Ingenio. Lemos entonces le dijo que Ledesma había puesto “40 móviles y gente el día del golpe de estado, al servicio de las fuerzas conjuntas”.

MEMORIA DE UN APAGON

A partir del 20 de julio de 1976 se produjeron varios apagones en Libertador. Ricardo recordó particularmente uno. “He sido testigo de un apagón, estando en la Plaza central de Libertador, se cortó la luz y comencé a correr por la plaza en dirección a mi casa. Media cuadra antes de llegar, dobla una camioneta, recuerdo el ruido que hizo tras dar una curva en forma violenta. Me enfocaron con las luces y bajó de la camioneta personal de civil que me pidió documento. Logré ver el logo de Ledesma” relató.

“Me alumbraron la cara y escuché que decían “¿este es Aredez? Este no, este no”. Mientras tanto su madre que había visto este cuadro le gritaba desde la casa “Ricardo vení”. Pudo llegar a su casa y sobrevino luego una “noche de terror, sentíamos gritos en las calles, gente que decía ¨no me lleven, no me lleven¨”

A las 6 de la mañana del día siguiente dieron la luz. Amaneció y empezaron a llegar a la casa de los Aredez, víctimas de los operativos. Algunos detenidos, precisó, habían sido llevados al Escuadrón de Gendarmería que funcionaba en los predios de Ledesma. Otros fueron llevados a corrales ubicados en un camino a Valle Grande, también del Ingenio Ledesma.

UN LLAMADO DE MARINA VILTE

Recordó que un día atendió el teléfono: “Hola Ricardo, te habla Marina Vilte, decile a Olga que a Luis lo van a llevar en un avión a Buenos Aires”. Tras esto, Olga Márquez fue al Penal de Gorriti y supo fehacientemente que su marido junto a otros detenidos había sido llevado a la Unidad 9 de La Plata.

Luis Aredez, fue liberado en marzo de 1977 y regresó a Libertador. “Estaba muy delgado, tenía una mirada muy triste, no era el mismo” recordó Ricardo.

El Dr. Aredez retornó a su vida profesional en el Hospital de Fraile Pintado. La represión no cesaba y continuaban los operativos. “Había muchos controles de civiles en las esquinas, autos de policía estacionados o que iban y venían, mi madre decía “nos están controlando, no se qué pasa”.

Ricardo detalló también el viaje a Tucumán el 12 de mayo, un día antes del segundo y último secuestro de Aredez. “Mi mamá quería que me quedara a acompañar a mi padre, pero él dijo que no”.

Cuando Olga Márquez y sus hijos retornan de Tucumán, se enteran por una vecina -Dora de Baracat- que Aredez hacía tres día que no regresaba al domicilio. Olga entonces se comunicó telefónicamente con Ricardo Balbín, el líder radical quien le dictó por teléfono un habeas corpus que fue rechazado por la justicia.

KAIRUZ, NUEVAMENTE A ESCENA

Al mes de la desaparición de su padre, el 13 de junio de 1977, relató el testigo, se ofició una misa presidida por el Párroco Aurelio Martínez. Al regresar de esa misa, a las 22:00 aproximadamente “tocan el timbre, salgo a atender y entra gente vestida de verde con fusiles fal”. En la puerta junto a otros vehículos había un unimog. Una de las personas -describió Aerdez- era de estatura baja, morocho, con un equipo de gimnasia con rayas blancas; la otra “tenía un sacro gris, pelo rubio largo, bigotes y piel colorada”. Este último dIÓ las órdenes y los efectivos revisaron, durante más de dos horas, toda la casa, hasta el tanque de agua. “Se llevaron muchas cosas, papeles, libros”.

Este era el segundo procedimiento que sufría la familia Aredez, el primero de ellos había ocurrido en enero de 1976 en su casa de Tilcara.

Al día siguiente, Ricardo Aredez y su madre estaban en el “Hogar feliz” un comercio de la zona, así llamado paradojalmente. Allí vieron entrar” al morocho con ropa de gimnasia” que había participado del allanamiento. “Mi madre preguntó en el almacén quién era ese hombre. Es Juan de la Cruz Kairuz, le respondieron, trabaja en el Club Atlético Ledesma”.

Pasados unos meses, Olga Aredez recibió un telegrama donde le informaban el hallazgo del auto que conducía su marido, en Buenos Aires. Recordó también Ricardo Aredez la detención de un abogado de Libertador, Baigorria, quien al salir en libertad se entrevistó con la familia Aredez y le relató que había sido torturado por Bulgheroni quien le advirtió: “hablá o te va a pasar lo mismo que a Aredez”.

UN INTENTO DE SECUESTRO DE OLGA

El testigo recordó un operativo que por sus características, tuvo como objetivo el secuestro de su madre, Olga Márquez de Aredez.” En el año 78, un día sábado, tocaron el timbre de casa, salgo y veo dos personas altas, de traje que querían hablar con mi madre”. En la puerta había estacionado –entre otros- un ford falcon.

Un perro de los Aredez ladraba insistente y amenazantemente y los vecinos, habían advertido el despliegue de autos . Los hombres desistieron y se retiraron expresando: “otro día volvemos”.

“Supimos entonces que querían llevarse a Olga” afirmó el testigo.

Ricardo Aredez, al igual que sus hermanos, recordó el viaje que realizaron en septiembre de 1979 a Tucumán para denunciar ante la CIDH las desapariciones que venían produciéndose. Y recordó también la presencia en el Hotel Versailles donde sesionaba la CIDH del directivo de Ledesma, Mario Paz, para amedrentar a los empleados de Ledesma que intentaban denunciar las desapariciones de sus familiares.

SERVICIO MILITAR: CASTIGOS POR PORTACION DE APELLIDO

Ricardo Aredez realizó la conscripción en el año 1978, en plena represión. “Todos sabían quién era, que era hijo un desaparecido y me lo hacían notar” afirmó y describió los padecimientos sufridos durante el servicio militar. Entre ellos, la lectura de las crónicas del Ejército Argentino en la lucha contra la supervisión en Tucumán, el despertarse con baldes de agua fría o con la ropa ensangrentada y los castigos habituales de los fines de semana.

Pero además, recordó que en el marco del conflicto con Chile, fue llevado junto a otros soldados a Olacapato, cerca de San Antonio de Los Cobres. “Nos decían que por allí había una mina abandonada y que ahí había subversivos”. Una tortura psicológica permanente, como el haber sido llevado a lugares que funcionaron como centros de clandestinos de detención en Tucumán: Lules, el Ingenio Fronterita, los conventillos de Colonia 5 en Montero. En Lules, Aredez vió una casa destruida con una habitación con dibujos de Walt Disney, llena de itacas. Un paisaje inesperado del horror y de la muerte. En el Ingenio Fronterita, vio movimientos de tierra donde decían que había gente enterrada.

El plan represivo no solo se ensañó con las víctimas directas, hizo lo mismo con sus familiares, a quienes sometió a tormentos y torturas, como los relatados por Aredez.

También el testigo recordó que se decía que había “documentación sobre los subversivos”, en una zona cercana al polígono de tiro. “Había una chimenea y muchos papeles”-

LA ESPERANZA EN LA JUSTICIA

Al término de su declaración Ricardo Aredez confesó que desde que murió su madre no había podido regresar a Jujuy. “No podía venir porque me sentía derrotado por la impunidad” dijo y describió el impacto psico social que tuvo la ausencia de justicia y que atravesó a los familiares y las víctimas.

“Ahora tengo la esperanza de que a lo mejor podamos llegar a tener una justicia justa” finalizó. En la sala de audiencia resonaba: “olé olé, olé olá, como la nos nazis les va a pasar a donde vayan los iremos a buscar”.

Producción: María Inés Zigarán

——

OLGA AREDEZ

LUIS, UN MÉDICO COMPROMETIDO QUE INCOMODÓ A LEDESMA

Olga Aredez, lleva el mismo nombre de su madre. Es la hija mayor del matrimonio de Luis Aredez con Olga Márquez. Es médica como su padre y vive desde hace 30 años en Córdoba. Vino a Jujuy para declarar en la audiencia Nº 13 del juicio donde se investiga la detención y desaparición de su padre. Su testimonio aportó elementos contextuales, reveló otra faceta del Ingenio Ledesma: su desaprensiva política sanitaria y recordó el compromiso social de Luis Arédez, un médico que incomodó al Ingenio.

“La empresa Ledesma ha influido en la salud de la población” dijo Olga al recordar las extensas conversaciones que mantenía con su padre, siendo ella entonces estudiante de medicina. Luis Aredez había sido contratado por la empresa. Así “comenzó a conocer las enfermedades de la pobreza que producían altos índices de mortalidad infantil por causas evitables”.

El Dr. Aredez se había revelado contra las condiciones sociales que impactaban sobre la salud de los trabajadores que laboraban en los cañaverales. Relató Olga que su padre decía que Ledesma podía adoptar medidas para mejorar la vida y la salud de los trabajadores, viviendas dignas en los lotes donde estaban arrojados a condiciones de extrema vulnerabilidad; un mejor tratamiento de las aguas y de los residuos y medidas para prevenir enfermedades producidas por la pobreza.

Aredez era médico pediatra, por lo que tuvo un particular interés por la salud de los niños, hijos de los zafreros que “cuando se salvaban de estas enfermedades, quedaban en muchos casos con secuelas”, como un sistema inmunológico debilitado e impactos en su desarrollo intelectual.

Entre las enfermedades evitables que había descripto Aredez en los trabajadores de Ledesma y sus hijos, recordó Olga “las gastroenteritis y las enfermedades de depósito que se producían por la inhalación de hollín, carbonilla y de las partículas de la caña de azúcar y del bagazo”. La misma que después se cobró la vida de su esposa.

En este contexto, Olga Aredez también mencionó la preocupación de su padre por un convenio que había firmado Ledesma con un Centro de Estudios Médicos e Investigación, por el cual médicos recién recibidos experimentaban “con los cuerpos de los zafreros”, sin su consentimiento informado.

“Se trataba de médicos muy jóvenes que practicaban y aprendían con las personas. No había instructores a cargo, aprendía solos, por número de pacientes”, dijo. Experimentando, en los lotes, sobre los cuerpos pobres, aprendiendo a prueba y error.

Las críticas de Aredez por las condiciones sanitarias de los trabajadores le valió su expulsión de Ledesma y la prohibición de seguir viviendo en ese lugar. Aredez entonces recurrió al Ministro de Salud de la Provincia que le ofreció trabajar como Director del Hospital de Tilcara.

“MI padre decía que era necesario que la gente viviera con condiciones dignas, con ventilación, sin letrinas desbordadas, sin basurales cercanos a las casas donde proliferaban roedores e insectos” narró y destacó la preocupación de Aredez por la falta de estadísticas que consideraba un insumo fundamental para la formulación de programas sanitarios.

“Para ellos (la empresa Ledesma), la vida no tenía importancia, ahorraban en salud, pero mi viejo no les permitió ahorrar en salud” expresó la testigo y señaló que Aredez durante su gestión como Intendente de Libertador General San Martín gravó con impuestos a la empresa para destinar recursos a la mejora de la calidad de vida de la población.

En otro tramo de su testimonio Olga Ardez recordó el día que junto a su madre y su hermana fueron al Penal de Gorriti para ver a Luis Aredez. Tenían que darle la noticia que su padre había fallecido. Recordó que al entrar a la unidad penitenciaria su madre le dijo “esa persona es Braga, acordate bien porque es un nazi”.

Producción: María Inés Zigarán

12va. JORNADA

EN LA CAUSA AREDES VUELVEN A ESCENA BRAGA, VARGAS Y BULGHERONI

El viernes 17 de agosto, en el marco de la 12 audiencia del primer juicio oral y público por delitos de lesa humanidad, comenzó a desarrollarse la causa “Aridez, Luis y otros. En la apertura de la audiencia se informó por Secretaria que José Eduardo Bulgheroni (imputado en las causas “Galean y otros” y “Aragon y otros”) se encuentra en Jujuy para realizar interconsulta médica a pedido de su defensa. En la Sala se encontraba presente el imputados Rafael Braga y, por video conferencia, desde el Hospital del Complejo Penitenciario de Ezeiza presenció el debate Antonio Orlando Vargas, el único imputado en esta causa.

El abogado Juan Manuel Sivila, querellante por la Secretaría de Derechos Humanos de la Nación, solicitó se incorpore a la causa partes del Habeas Data de Olga Arédez, lo cual al finalizar la audiencia quedó sujeto a debate. Se trata de las declaraciones efectuadas por la mítica dirigente en el llamado Juicio por la Verdad que tramitó el Juzgado Federal Nro 1.

ANTONIO FILLIU: “El Oficial del Ejército, Braga, pregunto quién era Filliu”

En primer término, declaró Antonio Filliú, quien se identificó como un comerciante desde siempre y piensa seguirlo siendo. No tuvo filiación ni militancia política. El 24 de marzo de 1.976 aproximadamente a las 20 horas la Policía fue a buscarlo y le pidió que se presentara en la Comisaria. Al llegar allí, el Sub Comisario Guanuco y el Capitán Donaro Arenas le confesaron no tenerlo en ninguna lista.

Por la mañana siguiente, personal del Ejército le vendó los ojos, le ató las manos y en un camión fue trasladado a la Cárcel de Gorriti.

A pocos días de estar en el Penal, lo llevaron a una oficina a declarar con el Capitán Jones Tamayo (hoy, prófugo de la justicia) quien le dijo que esa noche quedaría en libertad. Pero precisamente esa noche fue puesto a disposición del Poder Ejecutivo Nacional.

Filliú relató el duro viaje que les tocó realizar hacia La Plata, en el avión Hércules y que antes de abordarlo el “oficial del Ejército, Braga, preguntó quién era Filliu. Me llevaron ante el oficial que nos trasladaba (de penitenciaria de Nación) y le dijo algo”. En La Plata vió a otros detenidos: Melián, Bueno, Arédez y también a los Mineros de Aguilar, que testimoniaron en las audiencias anteriores en el marco de la causa Bazán y otros.

Durante el testimonio de Filliú, el Tribunal realizó un nuevo llamado de atención a la defensa de Braga, Ricardo Vitellini, por su mal trato y hostigamiento a la víctima-testigo a quien obligó a recordar detalles minuciosos de hechos ocurridos hace 36 años.

RAMÓN LUIS BUENO: “ Yo pertenecía a la Vanguardia Comunista, ¿eso es pecado?”

Bueno fue empleado de Ledesma hasta 1.975, momento en que intervienen el Sindicato, lo detienen 45 días, lo dejan cesante y le pagan indemnización. La intervención, según Bueno, sólo tuvo como objeto desarmar un Sindicato respetado dijo y relató que los sacaron a balazos.

Al momento de la segunda detención, en marzo de 1.976, hacía un año que Bueno no trabajaba para Ledesma, por lo que no entiende a qué respondía esta detención que lo llevó a la Cárcel de Gorriti nuevamente y aún hasta el Penal 9 de La Plata. Cuando relató el traslado hasta allí, su voz tembló al rememorar los castigos a los que fueron sometidos. “Estaban locos, eran salvajes” describió.

Recordó que en La Plata Bulgheroni le preguntó sobre Weisz (Jorge), y le anticipó que en un año quedaba libre. Pudo ver a quienes habían sido compañeros sindicalistas como Saracho, Condorí. Aredez y Melián, a quienes ya conocía, en la Comisaría 11 de Ledesma, también en Gorriti, y a Gainza, Fillú los conoció en la cárcel.

CARLOS ALBERTO MELIÁN: “Haciendo memoria podemos encontrar la verdad y, con la verdad, la justicia”

En último lugar declaró Carlos Alberto Melián quien en 1976 se desempeñó como Jefe de Guardia de Mantenimiento del Ingenio Ledesma. El 25 de marzo de 1976 una patota ingresó a su casa, pero él estaba en Vespucio. Recién el 9 de abril sería detenido en un operativo donde participó una camioneta de Ledesma.

Comenzó diciendo: “Mi primer recuerdo es el de la iglesia. El Obispo Medina, cuando estaba detenido concurría a la cárcel de Gorriti, iba también el cura Labarta de la Iglesia Catedral. Ellos colaboraron en una maniobra destituyente de la democracia, de la democracia que es de todos, de ustedes señores jueces, de los abogados, y de todos los que estamos acá”, continuó.

Expresó que en una oportunidad le preguntó a Medina sobre Jorge Turk, Osvaldo Giribaldi, Alicia Ranzoni, Dominga Alvarez Scurta y Jaime Lara y él le dijo que “fueron trasladados, juzgados y fusilados en Tucumán”.

Los empresarios fueron los ideólogos de esta masacre

“En el 76 producíamos 40.000 bolsas de azúcar por día, 100.000 litros de alcohol por día, y 100 toneladas de papel por día”, relató Melián refiriéndose a la producción en esa época del Ingenio Ledesma.

Estuve detenido desde abril del 76, relató Melián, “nos llevaron a la Unidad 9 de La Plata, en un avión Hércules, hasta el 17 de agosto del 77, Ahí lo ví a Bulgheroni, que me dijo si yo había estado en una reunión del sindicato con Meliton Vázquez y Weisz, le dije que no, que había estado con Ortega Peña, que en esa oportunidad vino a apoyar la Comisión del Barrio de 286 viviendas, por un problema con el Ingenio con las viviendas”: A los dos meses de ese hecho, Ortega Peña fue asesinado en Buenos Aires.

Relató que el jefe técnico de la empresa, Lemos, decía: “en qué andará Melián, ya va a ver lo que le va a pasar”, dijo y agregó que “cuando llegó Blaquier a la empresa se impuso un régimen de trabajo muy duro, sin obra social, sin beneficios, todas las conquistas de los trabajadores fueron negadas”.

Luego Melián aportó para la causa una presentación realizada por el abogado López Arias sobre la detención de Turk Llapur.

“Ledesma me exigió irme, irrumpieron en mi casa con cinco hijos, con armas, interrogaron a mi familia, por orden del Teniente Arenas, actuaban con facilidad porque el dueño de Ledesma les decía a quién perseguir y a quién detener. Hoy nada nos repara, pero nos pueden reparar con nuestros familiares”, manifestó.

Luego Melián se preguntó, “¿Por qué no se juzga a Blaquier que hizo crímenes de lesa humanidad?, porque buscó las fuerzas del estado para que haga el trabajo sucio y él se enriqueció”.

“Tengamos la valentía de denunciar como muchos detenidos que estuvieron declarando acá, los militares nos metían agujas en las uñas para que hablemos, o nos hacían los falsos fusilamientos, y otros crímenes peores. No hemos juzgado ningún empresario, a pesar de que ellos también impusieron el terror”, añadió.

Contó que el policía que lo detuvo dijo en la puerta de su casa que el ingenio ya había mandado la camioneta para llevarlo, lo vendaron y lo tiraron en la caja de la camioneta. Nombró a Vargas como Jefe de la cárcel cuando lo llevan al penal de Gorriti, quien fue el que ordenó su traslado a la Unidad 9 de La Plata, junto a 82 compañeros.

Después Melián dijo que lo vió a Braga: “Nos interrogaron en el penal, ahí estaba Jaig y Braga entró y les dijo que rompan mi declaración”.

También dijo que a Jorge Weisz la empresa Ledesma le ofreció 10 millones de pesos para que se vaya y que él no aceptó y luego hicieron la marcha del silencio, luego Weisz desapareció.

Melián dijo que él creía que los detenían porque, por ejemplo, se había elaborado un informe económico durante la intendencia del Dr Aredes donde figuraban los impuestos que adeudaba la empresa Ledesma, que ascendían a 500 millones de pesos y la empresa tuvo que pagar. “El que reclamaba lo detenían, lo cesanteaban o lo mataban”.

“Éramos 82 pero a la cárcel entramos 78”

Uno de los episodios de la detención que también se reiteraba en los relatos de los mineros detenidos de El Aguilar, era el traslado en el Hércules de los detenidos que fueron llevados a La Plata, “Nos sentaron en el piso, vendados, encadenados, nos hacían cantar el carnavalito. Cuando llegamos nos llevaron a la enfermería, le vi la espalda a otro detenido, Tilca, muy golpeada, éramos 82, pero a la cárcel entramos 78, a los otros no se que les habrá pasado”, relató Melián.

Una vez que terminó la declaración de Melián, el defensor de Braga, Ricardo Vitellini planteó que encontraba una contradicción en el testimonio, que luego quedó sin efecto, ya que la misma no existía.

La próxima audiencia fue reprogramada debido al feriado del 23 de agosto, entonces serán el viernes 24 y el sábado 25 de agosto a las 9 hs donde declararán mas testigos de la causa Aredes.

Producción: Silvia Martínez y Georgina Torino para el

Equipo de comunicación de apoyo a los juicios