Georgina Torino

(Texto redactado el 14/7/2012, tras la declaración de Inés Peña en el 1er.juico por delitos de lesa humanidad en Jujuy)

INÉS PEÑA: “LA DICTADURA ATROZ QUISO SILENCIARNOS Y NO PUDO”

Hoy brindó su testimonio al tribunal Inés Peña, compañera de Julio Rolando Álvarez García, detenido desaparecido durante la última dictadura militar, cuya causa es la que abrió el debate en los juicios por delitos de lesa humanidad que se están desarrollando en nuestra provincia.

Se anunció la entrada de Inés Peña al recinto del tribunal electoral y el público presente casi al unísono, algunos con la voz quebrada por la emoción, gritaron: ¡Fuerza Inés!, y así fue, la fuerza caracterizó su testimonio que fue firme y contundente.

“Tengo confianza en el valor de la justicia, que hizo posible tener en esta sala a los perpetradores de la vida de nuestros familiares, la dictadura atroz quiso silenciarnos y no pudieron”, enfatizó Inés.

En la primera parte de su relato describió su vida con “Pampero”, que era el apodo de Julio Rolando Álvarez García, el compromiso político que desde muy jóvenes desarrollaron cuando se fueron a estudiar a la universidad en Tucumán, que caracterizaba la década de los 70.

“Teníamos un proyecto político definido, no eran utopías, yo sigo sosteniendo que la única manera de vivir con dignidad es la lucha”, expresó Inés.

Hasta tal punto fue asumido ese compromiso político por alcanzar una sociedad mas justa, que Inés y Pampero se trasladan a vivir a un barrio de Tucumán alejado del centro de esa ciudad, a una zona rural, desde allí militaban y hospedaban a compañeros de lucha que llegaban desde otros lugares.

En ese lugar se da la primera detención de Pampero, Inés dice: “entraron 5 hombres con armas largas, rompieron todas las cosas, se llevaron algunas, buscaban armas y a él se lo llevan” lo describe como “un momento de dolor, desamparo, terror e impotencia”.

La segunda detención, narra Inés, es en Jujuy, la pareja había vuelto a la provincia, ya tenían dos hijas, Mariana y Cecilia. Un sábado en el que toda la familia se encontraba almorzando en la casa de los suegros de Inés, entraron en el domicilio de forma violenta, en ese operativo ella vió a Braga, personaje que le llamó la atención por la cicatriz que este lleva hasta ahora en su rostro.

El público en la sala donde se desarrolla la audiencia está pasmado, muchos rostros de bronca, muchos rostros llorando de impotencia, todos en silencio, atentos a lo que cuenta Inés.

Inés, estoica, afirma. “Tenemos grabada la mirada de mi marido pidiendo auxilio y también la mirada de los que se lo llevaron (…) No me olvido de ese hombre que entró a mi casa, es el Teniente Braga, que todos estos años trató de amedrentarme”.

A metros, también escuchando y remordiendose está Braga, al lado su mujer, sometida al personaje siniestro que lo acompaña, toma nota, siempre cabizbaja, no mira al público, su rostro se torna cada vez mas preocupado, quizás porque desde ese lado se va haciendo mas visible la derrota.

Inés termina y la querella comienza las preguntas, cuyas respuestas reafirman y reconfirman mas y mas que fue Braga quien detuvo a Pampero. El abogado defensor de Braga, Ricardo Vitellini trata de hacer preguntas inducidas, que el tribunal desaprueba, luego, consulta a Inés si podría reconocer a Braga entre los presentes e Inés sin titubear señala al hombre de anteojos oscuros sentado detrás del abogado, ese es Braga. Se escucha un rezongar de Braga.

En un manotazo de ahogado Vitellini quizo que Inés hiciera un reconocimiento fotográfico de Braga, el cual fue denegado, ya que el imputado había sido señalado en persona por Inés.

 RETRATO DE RICARDO MARIO VITELLINI

Ricardo Vitellini, es un hombre alto, casi pelado, canoso. Su rostro es caricaturezco, rosado, largo, mejillas caídas, nariz bastante prominente, labios gruesos, ojos pequeños. Habla con tono aporteñado y despectivo.

Este abogado es presidente del PPR (Partido Popular de la Reconstrucción) que reivindica la dictadura, en un discurso en Tucumán en el marco de un acto de ese partido dijo que en esa provincia “se trató de generar un territorio liberado para demostrar que los que luchaban bajo las ideas del Che Guevara para lograr un foco en el territorio nacional, gracias al accionar de las fuerzas armadas no pudieron, y que es muy caro lo ocurrido en la ultima etapa del siglo pasado en la lucha contra la subversión”.

La jornada terminó con una mezcla de esperanza y amargura, estamos en el camino de la justicia, la impunidad es difícil de derrotar, pero no bajaremos los brazos,

NO PERDONAMOS, NO OLVIDAMOS, NO NOS RECONCILIAMOS.

Georgina Torino

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